lo más parecido en esta vida
a estar en una plaza pública,
rodeado de musas mujeres,
que recitan pasajes alegres,
comunes aunque silvestres.
Por la poesía,
también por el teatro,
por las proyecciones tipo cine
en un cuadro con cortinas,
por el canto,
por la lira, la guitarra y los aplausos percusivos,
por este establecimiento abarrotado de libros,
por los movimientos de los cuerpos y los versos.
Por todo esto que nombro,
bebo este rico vino tinto,
pero justo antes, brindo,
agradeciendo que existan espacios como estos,
donde, a pesar del contexto,
se mantengan funcionando, conectando y siendo,
a través de los tiempos
y hasta el final de los tiempos,
amén.
Amen.
Amenacen al mundo con más gestos amables,
que el mundo necesita del talento humano,
siempre dispuesto a sacudirle los esqueletos
a aquellos que se sepan animados,
animados de ánima, almados.
Todo el mundo tiene un alma fresca,
que eso florezca.












