5.11.19

LE IBLE

Entré a la habitación y una luz cruzó conmigo.
¿Qué otra confirmación necesito para creer en lo que digo?

Un mazo, un martillo, una mano.
Un lazo, un ladrillo y un llamado,
desde lejos, a través de un espejo,
trae consejos.

Los recibo. Espero poder tomarlos.
Estoy intentando sentirme convencido.

¡No necesito más que ésto para creer en lo que vivo!

Y ahí vamos, avanzando, hacía lo desconocido,
dejando atrás lo que aquieta, lo oscurecido, sin miedo.
Me siento acompañado, ¡si la luz viene conmigo!


Gracias a Jenny, por conducirme,
a la distancia, desde San Pablo, Brasil,
a mí, conmigo mismo.
Gracias a Fede, mi amigo por venirse desde allá.
Gracias también a otras personas que aparecieron en distintos momentos:
Maga, Sole, Dani e Isabel.