Esta es otra de las secuencias en las que me veo metido a causa de decisiones que tomo, como quien dice "cuando me sale el impulsivo de adentro". Empecé teatro hace poquito, un mes. Todavía manejo un nivel de secretismo bastante alto con respecto a mencionar este hobbie, pocas personas lo saben. Cuando lo rebelé, me han dicho que no fue sorpresa, que encaja conmigo y eso me sorprendió mucho, no sé porqué. Sinceramente nunca me había planteado en serio la idea de iniciarme en la actuación. Estoy enfocado en otras artes, se sabe. La cuestión geográfica pudo haber influido: vivo en la zona de los teatros grandes del centro. Es curioso que apenas fui a ver un par de obras... Quizás, la situación que me hizo fue durante una juntada casual con una amiga, su mamá y la amiga de la mamá (actriz), en la que en una charla me dijo que en una obra suya buscaban a alguien que realice una suplencia para una obra en calle Corrientes, interpretando a un cura. Me pareció bizarrísimo. En ese momento dije que si había lugar para alguien sin experiencia, podía ofrecerme a hacerlo. Hubiese sido una anécdota fantástica, pero la verdad es que no estaba capacitado. Al final no se dio porque contrataron a alguien que si tenía los conocimientos. Era lo más lógico. Al rato me olvidé de eso, pero en algún punto de la mente me habrá quedado picado la experiencia.
Scrolleando, meses después me encontré con una publicidad de clases a veinte cuadras de casa, varias veces. Me inscribí de curioso. Caí en el taller de Sol Kohanoff, y descubrí a una gran maestra, apasionada por la educación actoral y además una tremenda actriz. La vi hasta ahora en una de sus obras llamada "toda persona vista de cerca es un monstruo", obra totalmente recomendable que se da en "El camarín de las musas".
En cuanto al taller: ahora formo parte de un grupo bellísimo de personas a quienes estoy conociendo semana a semana, con quiénes clase a clase nos vamos desenvolviendo y despertando skills escénicos.
Mi casa se está volviendo un poco nuestro búnker.
Scrolleando, meses después me encontré con una publicidad de clases a veinte cuadras de casa, varias veces. Me inscribí de curioso. Caí en el taller de Sol Kohanoff, y descubrí a una gran maestra, apasionada por la educación actoral y además una tremenda actriz. La vi hasta ahora en una de sus obras llamada "toda persona vista de cerca es un monstruo", obra totalmente recomendable que se da en "El camarín de las musas".
En cuanto al taller: ahora formo parte de un grupo bellísimo de personas a quienes estoy conociendo semana a semana, con quiénes clase a clase nos vamos desenvolviendo y despertando skills escénicos.
Mi casa se está volviendo un poco nuestro búnker.
El punto. Quinta clase: "Llevar una especie de rutina en la que desempeñemos algún talento nuestro".
Bromeaba con llevar un pote de helado y comerlo en vivo. O también dije que tengo un enorme talento haciendo la formita perfecta de los ñoquis, aunque esa sí es una habilidad en la que sobresalgo, definitivamente. Pero decidí llevarles una canción.
Sabía que iba a ser un desafío enorme por dos cosas. Todavía me sigo sintiendo débil aunque por suerte se me alivió ese dolor de cabeza horrible que padecí toda una quincena. Sabía que el sonido iba a ser complicado al cantar en una habitación de ladrillos en la que no rebotaba un eco ni por asomo. El sonido en ese espacio es completamente corto, seco, filoso.
Tuve que tratar de levantar la voz de una manera que se me hizo un poco forzada. La interpretación estuvo un poco forzada también, no estuve del todo cómodo como para imprimirle la impronta que quería. También hubiese estado bueno haberme tomado un tiempo para vocalizar bien. Creo que un poco zafó la perfo.
Al terminar cada interpretación, nos dispusimos a responder muchas preguntas del grupo acerca de la presentación, como parte de otra consigna puntual.
Sinceramente, no sé bien qué pretendo hacer con todo esto del teatro. Sigo atravesando un momento muy revuelto, a nivel mental y material. A lo mejor, pienso, que este tipo de actividades me mantienen en un eje. Creo que por eso lo hago, porque me saca de los lugares comunes, me desafía de maneras que no conocía, siento que me lleva a poner en juego factores que no trabajé nunca, y eso es algo que me genera fuegos artificiales, como explosiones agradables en mi presente.
Veremos cómo continúa esta historia...
¡Gracias Sol y grupo por el espacio y los aplausos!
Canciones interpretadas:
LUCES.

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