Por eso no me muero,
no puedo morirme,
no me están dejando
morirme.
Este mundo está siendo
alterado
por entes
que ejercen
desde el anonimato
y se alimentan de este sufrimiento.
Estoy alimentándolos de nuevo.
Lo siento,
lamento
todo esto.
Aún famélicos,
no puedo dejarlos
seguir haciendo esto:
practicar el método
de tortura
que inventaron los chinos,
el de la muerte por goteo.
Tan metódico,
tan tétrico,
tan lento.
Qué golpe bajo.
Los estuve engordando,
están obesos
cubiertos de restos,
de migas,
del peso
de mi alimento.
Y yo lo estaba permitiendo.
porque fui engañado
tanto tiempo,
por el letargo.
Me estuvieron usando,
como a un objeto;
dejándome cansado
por estarlos cargando.
Más allá de eso,
estaba triste,
tanto,
que no podía ni notarlo.
Me iban a quedar demasiados saldos.
No estoy dispuesto a eso.
Lo siento.
Los suelto.
Me pongo firme.
Me estoy levantando.
Este nudo que estaba apretando,
lo estoy aflojando.