Es la era
de la velocidad
y nos movemos
al compás del segundero.
Vivimos en un mundo lleno
de sobresaltos,
de desafíos,
de desencantos
y desenfoques,
que evitan que
nuestros pies
toquen el suelo.
La poesía es amiga de la gravedad:
cae por su propio peso.
Los transformadores, conscientes de esto,
emprendemos, así, el más preciado descenso,
con los ojos siempre puestos en el aire alborotado.
Anclo estos versos a tus manos valerosas,
¡que graviten decididas, hacia el puente del misterio,
del presente, que es el Hoy, Acá y Ahora!
Poema para el taller literario de Carla Demark.