24.10.20

LA ZONA DE HIERRO

¿Cuánto
de memoria,
cuánto hay
de intento
en esto
de forzar
el recuerdo,
de aferrarme
al sentido,
de enfocarme
tanto
en algo
que está siendo
borroneado,
y va avanzando?

Ahora pienso
que, a lo mejor 
fue el mundo
el que perdió el gusto.

Anduve por la zona
de hierro, aplanadora,
y terminé comprimido,
anexado
a este perverso humanicidio.
Percibí por un momento
un tono metálico,
hasta químico,
y supe en ese momento
que había sido corrompido.

Errático,
grisáceo,
desajustado
y neutro,
llegué al punto
de confundir el perfume
de una flor con tergopol.

Leí una vez que el espacio huele a metal fundido...

Dicen que todo es parte de lo mismo,
y quizás, de algún modo, lo sea.

En este estado,
desparramado,
aún con lo que hoy recibo,
siendo este charco esparcido,
igual así, afirmo,
desde un ánimo en sigilo,
que no todo es igual,
que no todo es igual,
y nunca lo será.