El grupo completo:
Nery, Athi, Agus, Santy, Caro, Male, Uli, Mili, Sol, Iari, Ivo, Wil, Valen y Wanni.
Foto: la amiga de Sol.
Foto: la amiga de Sol.
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Este va a ser uno de esos posteos largos. Ya dije. Tomen asiento.
Estos son algunos detalles que hicieron a esta bella experiencia teatral:
Preparamos esta función en unos dos meses, aproximadamente, ensayando y craneando. Seis escenas en total, desconectadas entre si, con la intención simple de mostrar algo de nuestro repertorio.
Clase a clase fuimos creciendo, le pusimos ganas. El grupo en general mostraba avances, principalmente quienes se reuníanpor fuera del taller. Ese no fue el caso de de nuestra escena. Por cuestiones geográficas o de compromisos personales, se nos complicaba reunirnos, coincidir. También nos pasaba que nos dormíamos en los laureles, procastinando fuerte, sabiendo que era un proceso largo. Llegó la muestra y resulta que no nos juntamos ni un sola vez. Eso creo que fue lo que más me generaba ansiedad por la presentación. A mí me gusta probar antes de salir a mostrar. Cuando salgo a tocar como solista, así y todo me meto a probar en salas de ensayo para poder ajustar los shows lo mejor posible en la medida de lo posible, ya que es normal equivocarse. Y pasa que cuando son vari@s integrantes es más difícil y complejo el laburo de afianzarse.
Recién el día anterior a la muestra fue que el bebé quedó pintado. Tremendo.
Yo iba insistiendo pero con calma para no quema a nadie.
Las pibas estaban recontra cómodas. Por un lado me la bajaba eso, pero por otro lado estaba tranquilo con el empuje y el laburo en la trama que iba creciendo. Confiaba en el proceso silencioso que veníamos haciendo.
Durante las clases yo grababa los audios, de las pasadas y las devoluciones de la profe, que siempre apuntaba con mucha justeza. Creo que eso nos ordenó un montón a tod@s: realizamos cambios, revisamos conceptos, afirmamos diálogos.
Esa práctica de grabar audios lo abrí enseguida a todas las escenas, a cada grupo, y después ya se convirtió en un buen hábito que tuvo sus frutos. Hubo otras cosas también. Tomé ese rol en el grupo hasta el último momento.
Un dato de color: en una oportunidad, contamos con la presencia de un actor de cine profesional, el novio de Sol, (actor protagonista de la película argentina "la sociedad de la nieve"), que la reemplazó una de las últimas clases para no perder el envión. Fueloco, eso. Creo que eso también incentivó a que nos pongamos más las pilas. Había un alto nivel de cholulaje general del grupo.
El día de la presentación:
Teníamos algo más o menos listo, había que ver cómo respondíamos ante el público de un teatro lleno.
El teatro, El portón de Sánchez, cerca del Abasto.
Llegué unos minutos tarde, pero relajado. La idea de pisar otro escenario me tenía emocionado, contento.
Cuento con algo de experiencia en presentaciones, si se quiere, en escenarios, eso me daba una firmeza que me permitía estar más "chill". Pero no todo el mundo venía en la misma. Para una parte importante del grupo, era un debut. Me imagino ese momento, salir a compartir un trabajo con el arte por primera vez, las ganas, y los nervios. Había muchos nervios, lo reconocía en sus caras. Mi espíritu amiguero no los iba a dejar nunca tirados. Para empezar, llevé una buena petaca de whisky (aparece en una de las fotos de más abajo). El whisky generó cierto alivianamiento, creo, porque al rato andaban tod@s revoloteando por el espacio que teníamos atrás del escenario, dónde íbamos calentando.
Sol nos preparó un calentamiento recontra intenso y juro que nos dejó agotadísim@s. Todo iba conspirando.
Después de eso, la profe tuvo mucho laburo con la técnica, puesta escénica, sonido, iluminación.
Presté atención a quienes tenían dificultades para levantar el volumen de las voces a quienes Sol les remarcó ese punto. Cuando Sol se fue, me puse a practicar diálogos, a los gritos, parándonos en puntos alejados en el medio del ruido, hasta el punto de entender lo que estábamos diciendo. Un éxito.
También, yo les había anticipado por Whatsapp que iba a llevarles un ejercicio práctico de calentamiento vocal que uso casi a diario, por las mañanas. Se trató de unos palitos de helado, colocados entre los dientes a la altura de las muelas, mordiendo, mientras se repetían unos textos extraídos de varios textos muy usados para mejorar la modulación de la lengua para mejorar la pronunciación y la gesticulación de la cara. Uno de los pibes tenía una dificultad con eso desde las clases, por eso a él le había pasado esos consejos con mayor anticipación. Ese momento me llenó el corazón por estar colaborando tan activamente de una obra de teatro a punto de realizarse, dejando de lado cualquier ego, procurando que el grupo entero salga y dé lo mejor que tiene, para llegar al público entero.
Hablando de eso, de darlo todo, y volviendo al punto de que el grupo de Doctora amor dejó todo para último momento, ese mismo día decidimos que mi personaje, Pablo Pappalardo, podía llevar encima una sábana blanca para cubrir al bebé después del parto. Esa decisión me iba a costar un juego de sábanas blancas ya que el bebé iba a nacer "ensangrentado" como en cualquier parto. Iari usó unos productos con glicerina y colorantes, un invento casero.
¡Las entregué por amor al arte! Ya después me plantee cómo sería cuando las lleve al lavadero y le tenga que explicar a Xiao Yin que no cometí ningún asesinato o algo de eso. Parecían salidas de esa famosa escena del caballo, de la película de El padrino.
Llegó el momento, la presentación daba comienzo.
La sala estaba llena, aunque no podíamos verlo. Todo el elenco estaba atrás del escenario, con los vestuarios puestos, todo preparado.
Arranca la escena del departamento. Al poco tiempo de haber empezado, se escucha un ruido raro como desde la consola de sonido y un murmullo que al rato se disipó. Resulta, después nos enteramos, que hubo una problema técnico y casi se prende fuego la consola de sonido o de luces. La profe que estaba en esa área dijo después que fue un momento tenso, pero que no iba a dejar que algo parara la presentación. Tremendo. La escena siguió rodando y nunca dejaron de actuar. Desde el fondo movíamos los labios porque nos sabíamos los diálogos casi de memoria. Esos momentos de irnos mirando y anticipar los movimientos venideros fueron una confirmación de que sabíamos lo que estábamos haciendo. Había un grupo sólido.
Las escenas iban pasando. Llega nuestro turno. Mi personaje es el último en entrar: llego corriendo, re acelerado, con un ramo de flores, unas gardenias rojas. Las gardenias simbolizan el amor puro. Eso fue lo que le dije en escena a Iari. Pero siendo más concreto, las gardenias rojas (las que yo llevé) representan al amor secreto. Todo - estaba - calculado. Pablo es un personaje simpático pero bravo.
Mis datos científico - técnicos en momentos desubicados, el token, los impedimentos. Mi mujer y la recepcionista salen de escena y entra mi amante. Me sorprendo, hiperventilo y le miento. Momento parto. Entran de nuevo Mariana y la recepcionista y rompen bolsa, rompen el momento. La rompen toda. Gritos, llanto, miedo. El nacimiento. Edgardito es negro. Mi mujer intenta darme algún argumento. La recepcionista termina hablando por teléfono, sabiendo que tiene un buen chisme entre manos.
Aplausos. Salimos corriendo. Festejamos atrás, en silencio, content@s.
Una escena más, la de la temática del fuego, y terminamos. Salimos y formamos una línea a lo largo, en un abrazo y saludamos: ¡teatro!
Después nos cambiamos, ordenamos el despelote y salimos para encontrarnos con nuestro público cercano.
En mi caso, una de las personas que me vino a ver: una actriz, amiga de la mamá de una amiga, a quien conocí de casualidad en un bar hace más de un año, cuando me invitaron a tomar una birra. Esa tarde me propuso estudiar teatro y yo, lo empecé a considerar con más fuerza. Cuando la fui a ver este año a una obra suya (que me encantó por cierto), la encontré después en una mesa y le recordé la charla y la propuesta, y le dije que le había hecho caso y que estaba a punto de iniciarme en su terreno. Se puso contenta y yo también. Me dijo que quería ir a verme y la invité. En ese momento creamos un evento canon como artistas.
Las repercusiones fueron lindas. Llegaron algunos mensajes de que la obra en general gustó. Y sobre nuestra escena, que les causó mucha gracia, que les gustaron los giros de trama inesperados. Me quedo con eso, guardado.
Estoy contento. Llegamos. Fue posible y lo disfrutamos.
¡Estoy muy agradecido por la oportunidad, por el trabajo que hicimos y que todo salió mejor de lo planeado!
¡Festejo el acto de llevar historias, de compartir el talento y la fantasía en la voz y en el cuerpo!
Ya veremos cómo continúa la obra de la vida. Por lo pronto, descansaremos.
Obra actuada:
DOCTORA AMOR.
Foto: "Pablo Pappalardo". En esta foto pintada al óleo:
Nery: la recepcionista más jodida de toda la OS de Galeno,
e Iari: Mariana Paz, mi jermu, acunando a ¿mi hijo? Edgardito.
Las sábanas blancas son mías y no les pude sacar las manchas de sangre falsa.
Eso fue alguna venganza de Mariana, no me caben dudas, jajaja
Ejercicio práctico de calentamiento vocal.
¡L@s amé mucho, gracias por confiar!
Fin de obra. ¡Muchas noches y buenas gracias!
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