20.10.22

EL PACTO

Estoy condenado a vivir sin descanso. 
Es el pacto que quizás hice al venir: 
venir a remar en esta mezcla de cemento y arena, 
de sentimiento y mareas, 
para coincidir, al fin de cuentas, 
con tantos afectos. 
Valen la pena las penas. Valieron la pena tantas vueltas.
¡Es que de valor estamos hechos!,
¡el de los encuentros! 


Espero no tener otro post con este nombre.
No me interesa,
ya pe(r)dí la cuenta.

Escrito a partir de bosetos guardados en Google Keep.

EL VITRAL

El universo también es efímero, como nuestro paso por él. 

Tranquilamente y sin aviso, 
lo que conocemos podría desaparecer, 
colapsar este plano sobre sí mismo, 
haciendo que salgamos de órbita, 
despedidos, y reventemos 
cual globos de cumpleaños. 

Quizás el cielo se teñiría finalmente de un color extraño,
de uno nunca antes visto,
y los planos de la realidad se derrumbarían como vidrios, 
conformando por un momento,
uno solo, 
el mismo que estaría a punto de desaparecer. 

Si pudiéramos presenciar este momento 
como antes del dolor de ser arrancados de un sueño,
quizás pudiésemos apreciar más todo esto.
Avancemos, con terror en los bolsillos,
aunque haya riesgo de destrucción
de todo lo que conocemos,
sabiéndonos finitos, pero decididos
y despiertos, 
frente al vitral del universo.


Publicado muy a tientas.
Diría, borracho.

DESPUÉS

Somos como árboles móviles, 
como infiernos sagrados, 
como libros bien vivos. 

Es este un diseño increíble, 
el del universo entero. 
Debe haber un sentido, 
un propósito 
de proporciones inciertas. 

Soy incapaz de averiguarlo, 
bebiendo este trago
en el bar de 'a la vuelta'... 
pero me siento tan cerca
que puedo intentarlo. 

Yo creo que
todo empezó con un número cero,
justo después de eso. 
Fue aquel sonido, 
después de un gran silencio. 

Se trata del después. 
Siempre es después. 
Ahora es después,
el después
de eso.
Así es como el después 
pierde su sentido 
para tener ahora, después 
el sentido verdadero,
el que siempre había tenido.


Publicado desde el bar al que hago referencia.