Lo más cerca
que estuvo de viajar
a la cúspide
de este mundo,
fue abrazando
la foto del lugar
en cuestión,
por un momento corto,
con total convicción,
como si fuese posible
trasladarse hasta allá
de alguna manera,
atravesando
ciudades enteras
con sólo soñarle.
Quizás si me oyera,
me gustaría contarle
que desde afuera
se vio tan adorable,
como cierto.
Creí en verdad
estar viendo
ese milagro espacial:
La vi viajando a través
del globo terráqueo,
estando quietos.
Cabe decir que,
ni los aviones,
ni las embarcaciones,
poseen la cualidad
de recorrer
semejante trayecto
en sólo un parpadeo.
Este hecho
llamará la atención
a viajeros
de todas partes.
Me gustaría
escucharla,
que me diga
exactamente,
como se hace
para llegar
al horizonte,
para cruzar
por medio mundo,
en un segundo
y sin un pasaporte.
Mientras tanto,
llevo listo el equipaje,
el cuaderno y la pluma,
algún dinero
y ningún mapa,
esperando el momento,
esperando encontrarle.
Tengo todo listo
para cuando eso pase,
será un buen viaje.