elucubrada, para verse.
Afuera,
un sin fin de obstáculos,
incontables, ellos. Pasaron.
Adentro,
un jardín de infantes,
diseñado a mano,
con los propios juegos,
donde se metieron en cuanto pudieron,
y por cuánto pudieron,
para poder vivir
un amor inocente,
lleno de imaginaciones por donde se mire.
Casualidad, tantísimo encuentro,
Un sentimiento despertado tan temprano.
'MJMes', casa, patio
con árboles,
dos libros,
tazas de café por las tardes,
tan palpables,
que conservan impresas
dos libros,
tazas de café por las tardes,
tan palpables,
que conservan impresas
mis huellas dactilares.
Con un ojo, vi,
bebí el café, lo olí,
oí la voz, leyendo esto,
y envolví algo de eso en mí,
mientras,
de este lado,
en paralelo,
contemplo
el surgimiento inesperado
de una flor en mi pecho,
otra en mis extremidades
y otra en la frente.
A María Micaela Pérez (Miral).