5.4.17

LA CABALLERÍA

La tensión partió al rayo
y los caballos
relincharon en el campo,
en mi nombre.

No había quedado
ni rastro del establo…
Pero mis potros son de roble
y me animaron a rearmarlo,

clavo por clavo,
golpe a golpe,
sin descanso,
hasta tenerlo preparado.

No hay sobresalto
que sea capaz de tumbarnos
en esta guarida noble,
al jinete y a sus caballos de palo.