18.1.13

VIVEENNOS

Atrás quedaba el camino,
nos redimimos al soltar esas cuerdas.
Nuevos márgenes o imágenes,
solemnes, agrestes, tan superlativas.

Las horas parecían ir más lento;
apreciaciones de lo real, de los sentimientos.
Lo que busco, lo que intento, y lo que no
comprendo: la profundidad,
el ocaso y el origen de los vientos;
los pienso, así, perfectos.

La suave ráfaga que acompaña
a los viajantes que se acercan
sin un fin, hacia la calma inusitada.

Una orilla, una idea difusa
(imperceptible en sí), y la marea.

Y me perdí en una noche estelar,
un impulso, un acto total de entrega,
como una voz que me indujo a salir,
cruzar la puerta hacia la vasta perplejidad.

Formas espaciales donde me encontré
-Constelaciones mías-.
Siento que esperé esa noche…

Parecíamos entender la simpleza,
no había cuerpo, ni gravedad,
ni tormenta. Hasta el cielo nos amparaba.

Absorbimos la claridad de los días,
la tradujimos en lírica, en esas risas vivas,
¿cómo no extrañar tanta poesía?

La agudeza total del sentido,
el movimiento perceptible del mundo;
influjos del azar (la pura verdad).

La naturaleza, la realidad
Vive/en/nos.

Vierte tu inagotable caudal,
inunda de una vez, Río,
con tu encanto, hasta colmarnos.

El río trae siempre una verdad.


A ellos y al río.