este no es un simulacro...
¡Corte!
¡Fuego!
Alguien gritó eso,
casi en simultáneo.
En ese momento,
las cámaras se apagaron
y el estudio se incendió.
Guión, decorado y elenco.
Se carbonizó hasta el techo,
en el acto.
Esta ya no es una ficción,
es un incendio provocado,
fuera de control.
Si llaman a los bomberos,
díganle simplemente que fui yo,
porque ya no precisan de otros datos,
ya ellos conocen bien mi dirección.