No puedo incumplirle una promesa
a ella.
Le dije que no le hablaría más
esta noche,
para que descanse
porque se hizo muy tarde.
La saludé
hasta mañana*.
El contrato actual detalla
que no habré de decirle
otra palabra...
Pero no le estoy escribiendo.
No le estoy hablando a ella.
Le estoy escribiendo a alguien…
a alguien que pueda
llegar
a pasar
en algún momento
¡justo! por acá,
digamos, por casualidad.
A vos, persona:
Quiero que sepas
que tengo un romance,
muy interesante
con una "pokemona",
(hermosa, por cierto),
que no hace otra cosa
más que encantarme y elevarme
en sentimientos, bellos e intensos.
Y la quiero, si supieras cuánto.
La verdad es que ni yo sé cuánto,
pero calculo que lo iré descubriendo…
A vos te digo,
¿podrás mantenerme este secreto?
Que no se entere que la quiero,
porque ya lo recontra sabe,
me temo.
*El mañana que es hoy, pero después de dormir. ¿se entiende?
*Agregué la palabra “pokemona” a mi diccionario de Word, porque no reconocía este término, claramente. También forma parte de mi diccionario de Word.