1.5.21

AMALGAMA

los días no se diferencian | me voy 
a quedar otra vez dormido con la ropa puesta | la luz 
del velador me apuntará a la cara | capaz
me incinere lentamente las pestañas a conciencia | voy
a dejarme una sola media para sentirme incómodo en la noche
y así saber que es de noche o tal vez sea de madrugada o
puede que hoy ya sea mañana o la siesta tan esperada
de alguna tarde después de otra jornada insoportable | aunque
sé que me acompaña esa gente que se ríe 
de mis chistes sin importar cuán poco sentido tengan 
hice la prueba y eso es lo que hacen | creo
que quieren rescatarme de mi parque de distracciones | pero yo estoy
depositando mi mente en una canasta 
hasta saber qué es lo que pasa | no sé 
si ahora llueve o si hay una cascada amurada a mis ventanas 
eso parece o puede que esté
sosteniendo dos diques con las manos | no quiero 
pensar en nada porque sé que eso no va a llevar a nada 
a otra cosa a otro puerto | por el momento 
me veo tildado mirando un azulejo o la hornalla 
mientras preparo el desayuno | la pava me silba y se burla 
cuando endulzo por segunda vez el té y es que en realidad 
quería tomarme un café para despabilarme | todo es un desastre 
una sábana o un mantel | intentaré 
patear con el pie descalzo la pata de la cama 
para provocar una avalancha que me permita sentir 
el frío sentir algo distinto al hastío 
al cansancio en el que me sumerjo 
a diario | imprimo
un cuadro con las caras de la infancia 
y lo adelanto tanto 
que me vuelvo 
a encontrar 
conmigo 
en este momento exacto | 
pudiendo advertir que me da lo mismo 
sólo cuando estoy como dormido 
y es que ahora sigo teniendo sueño 
pero también tengo otra clase de sueños
que me inquietan |
creo
que no hay mejor alarma
que esta que describo |