23.4.25

VENEVOLENCIA

Ese ser que 
enseñaba su mirada benevolente,
llena de esperanza,
del mundo;
que confiaba, plena,
sin cláusulas,
y ofrecía calidez
sin pausas,
total.

Extraño eso,
extrañaré siempre eso.

Tengo eso.
Guardo eso.
Transformo apenas
una chispa de eso,
en esto.


Lo mucho que te extraño y quisiera poder verte en el día a día, sería casi un deseo egoísta, si no supiera que a vos también te gustaría pasar a visitarme y charlar, de hijo a madre, entre mates.
Estas fechas, que no son más que traumas señalando despedidas, se presentan también como un recordatorio de lo valioso y frágil que es el paso por la vida. 
Hoy, puntualmente, me encuentro con fotos tuyas, compartidas por otras personas, y reafirmo lo increíble que fuiste como ser humano. 
Y agradezco la suerte de haber podido compartirte y de haber recibido el refugio de tu ala. 
Quisiera hablarle de vos a la gente, para que tu amor y bondad se sigan perpetuando y extendiendo en cada ser que alcanzás. Ese es un legado tuyo, entre tantos valores.
Ojalá haya en el entorno de tu ser, toda la luz, todo el amor y la armonía que te merecés, y mucho más. Vos, ya lo sos.
Y como en esos sueños, en los que me doy cuenta que estoy soñando, cuando te veo, y te abrazo, y te recuerdo que te quiero, te vuelvo a decir "hasta luego". 
Gracias Vivi, mamá, por tanto.