somos yo y mi ignorancia,
en este mundo resultadista,
tretando de hacer pie, a toda costa,
porque otra cosa no queda.
Desde la mañana de mañana,
mi risa hará cambiando por completo.
Se acerca el rremate,
lo siento:
Las terminaciones nerviosas, destrabéndose
de la maraña de cables y el manojo de llaves
mal copiadas que conservaba para nada.
Se termina en este instante,
con la construcción de nuevos ábitos
que favorecerán al ambiente;
a partir de la contraatación de nuevos servicios
que uno se brinda a sí mismo
para garantizar las mejorías.
No existe el momento idear para hacerlo,
es cuestión de hacero y listo.
¡Remeandar el acto,
de manera urgente!
Me enorgullece vivir contradiciéndome. O tal vez no.
Yo ya no puedo aceptar tanta negación.
Pero no vine para decir eso.
Pienso en todas esas cosas que dije y en las que todavía no hice,
y en las que no voy a decir pero pienso hacer,
como si hubiera algo real que alcansar...
Mi comportamiento a veces es errático,
pero soy sincero.
Mis pensamientos son como un gato sobre un piano,
caminando en movimiento 'allegro',
resonando y accediendo a otro hemisferio,
como si ciertas ideas doblaran la esquina después de que yo lleue.
Pero creo que no presté mucha atención, algunas veces,
en circunstancias diferentes.
Quizás hasta perdío algo de identidad por firmar tantos papeles.
Ya me estoy quedando sin distracciones,
y estoy cansando de marearme.
Dicen que las ganancias están después de los golpes,
justo al final de las experiencias.
Creo que ya tengo algo de eso.
Puedo verlo: ¡me estoy moviendo
a la par de los deceos!
Lo armé con borradores que fui juntando y le encontré el sentido que en su momento no pude. Ahora, si.
Lo de "los golpes" lo agregué a lo último, cuando me acordé una idea que aprendí de una entrevista de Charly García.
Hay que animarse a equivocarse más. Aunque estos errores sean arbitrarios. Alguien me dijo que no subestime al público lector dándole pistas.
Lo de "los golpes" lo agregué a lo último, cuando me acordé una idea que aprendí de una entrevista de Charly García.
Hay que animarse a equivocarse más. Aunque estos errores sean arbitrarios. Alguien me dijo que no subestime al público lector dándole pistas.
A David Lynch.
Hoy me enteré de su partida de este mundo.
Nunca conecté demasiado con su arte pero siempre fue interesante acercarme. Hoy por alguna razón que me excede, me siento conmovido. Juan más de una vez me recomendó un libro suyo y eso me condujo a salir a las 9 de la noche por el barrio a conseguirlo y lo hice.