por tu sagacidad,
tu habilidad mental,
con gran astucia.
Pero una minucia
te hizo terminar
atado al mineral.
Pudiste rendirte
en cualquier momento
como tantos otros muertos,
pero no
pareció ser una opción.
¿Creíste morirte en la ciclidad,
una vez,
y otra vez,
y otra vez más?
¿Cuánto tiempo
estuviste aguantando, Sisifo,
hasta que escucharon tu señal de auxilio?
Tengo un trato, una propuesta
para anular esa tragedia.
Prestá atención a esto que digo:
tu castigo
puede ser disuelto.
Así como te cuento.
Tu castigador no contempló una posibilidad,
por lo tanto, podríamos desbaratar
tamaño maleficio.
Volvamos al inicio:
Nunca creyeron que intentarían liberarte,
que alguien de remate
haría el esfuerzo,
conociendo tu suplicio.
Sostendremos de ambos lados
en un determinado intervalo de tiempo,
resistiremos el momento,
y gastaremos la base de la piedra
hasta que la misma se quede quieta.
¡Vamos a intentarlo hasta conseguirlo!
A cambio quisiera pedirte algo:
Impío, te pido tu tutoría
para cuando pueda llegar a precisarte,
que aparezcas al instante.
Y huiremos por el túnel de los días que se unen,
encendiendo cada mecha con la llama de una estrella,
dibujando con compás el gran misterio universal.
A Sisifo, (al mito griego de).
(Citrinitas)