— "Eliseos, si están ahí, (sé que están ahí),
necesito su atención por un momento.
Me comunico desde mi destierro.
No hice caso a los ecos y recibí el castigo.
Fui expulsado y me encuentro lejos.
Ya conocí el frío del vacío del que tanto huí,
del que con tanto fervor me habían advertido.
Y en este exilio en el que caí,
de aguijones blandos y pétalos secos,
les invoco, les imploro y les demando.
Lo que estoy a punto de pedir está prohibido.
No, no pretendo que me lleven a los campos,
por el contrario.
Lo que quiero es complicado, si,
pero sólo ustedes pueden realizarlo:
Acérquenme mi rastrillo,
bríndenme cobijo y consejo,
que yo prometo labrar este suelo con mis manos.
Quiero hacer este sacrificio como obsequio
por aquello que me han dado.
Confío, espero
en el próximo rayo,
un milagro.—
A los Elíseos.
(Citrinitas)