13.7.20

INSOMNIACIÓN

Si acaso el desvelo
tiene algo de bueno,
es el consuelo
de saber
que las personas
que querés
están bien,
descansando,
bajo el ala
de la noche y de su techo,
con sus persianas bajas,
proyectando
en su par de cortinas
que son los párpados,
sus propias películas mentales.
Les vigilo,
horizontales,
paraleles a mí,
y a este cuaderno,
y perpendiculares
a mi birome,
que
quizás más tarde se acueste,
tiñiendo estas sábanas,
a la altura de la cara.
Esta lámpara no descansa
hasta que dé la orden
de marcharnos al negro.

A veces pierdo
el pasaje de ida y la almohada.
Hay veces en que despierto,
resulta que todavía te pienso,
y ya es mañana.