Y es la noche la que me dialoga,
la que pregunta
y siempre remarca
las mismas cosas.
Miro hacia adentro
y le digo:
No siempre
es debido el contraste.
A veces
simplemente
nos saludábamos
con un gesto amable.
Todos los ratos…
todas las palabras…
…se están velando.
No voy a ahondar en ello.
Será la fuerza de gravedad,
una metáfora difusa
y el mejor reflejo
de lo que fue,
lo que debió ser
y lo que no.
Será también
un lugar ya perdido
por no haber sabido
caminar.
Nos entendemos,
nos despertamos
justo
después,
al amanecer.
A Noe.