salirme de órbita,
romper el hechizo,
saltar de la olla,
en esta vida y no en otra.
La búsqueda del encontrador
es querer
protagonizar
una biografía grandiosa.
Sé que digo esto en cada capítulo.
Si desclasifico ahora mismo los archivos almacenados
quizás pueda entender qué es lo que vengo transitando,
para generar el cambio que estoy necesitando.
Estoy... tratando...
desesperadamente, de despertar por completo,
del sueño criogénico que alguna vez contraté
para que me mantuvieran sedado y tranquilo,
por querer parecerme un poco más al resto.
Fue durante un período de mucho ruido
del cual me arrepentí de inmediato,
ya estando congelado y rendido.
Pero el guión estará siempre de mi lado,
puedo notarlo.
Ahora me planteo
si es esta una medusa, la que gobierna mi cuerpo,
porque estoy sintiendo los nervios demasiado expuestos.
¿Será acaso una cuestión de diseño, uno personalizado?
Estoy distinguiendo una sombra parecida a mí, acompañándome de lejos,
inquietándome, pero aportándome reflejos.
Prende mi lucidez.
y puedo reconocer que vengo siendo, (al mismo tiempo),
mi propio obstáculo
y mi máximo aliado,
mi salvador
y mi archi-villano,
el proveedor
y el ladrón de (lo) ganado,
el mentor
y el aprendiz vago,
un ser mundano
y un espíritu literario.
Me encuentro más atento, cada vez,
advirtiendo el laberinto por el que escapo a diario.
Salir del conformismo no es otra cosa que recobrar el conocimiento.
Fui entendiendo
que los comienzos son necesarios pero pueden ser complicados,
y estoy aprendiendo
a leer entre líneas
para poder pasar de carilla,
y estoy asimilando
que las cosas pueden ser mucho más sencillas,
porque nada realmente merece ser tomado tan en serio,
(y me doy cuenta que estuve muy equivocado).
Estoy queriendo decir que
es la insatisfacción la que le da trabajo a la lengua,
pero no es malo sentirse realizado, de vez en cuando.
¿Será acaso una cuestión de diseño, uno personalizado?
Estoy distinguiendo una sombra parecida a mí, acompañándome de lejos,
inquietándome, pero aportándome reflejos.
Prende mi lucidez.
y puedo reconocer que vengo siendo, (al mismo tiempo),
mi propio obstáculo
y mi máximo aliado,
mi salvador
y mi archi-villano,
el proveedor
y el ladrón de (lo) ganado,
el mentor
y el aprendiz vago,
un ser mundano
y un espíritu literario.
Me encuentro más atento, cada vez,
advirtiendo el laberinto por el que escapo a diario.
Salir del conformismo no es otra cosa que recobrar el conocimiento.
Fui entendiendo
que los comienzos son necesarios pero pueden ser complicados,
y estoy aprendiendo
a leer entre líneas
para poder pasar de carilla,
y estoy asimilando
que las cosas pueden ser mucho más sencillas,
porque nada realmente merece ser tomado tan en serio,
(y me doy cuenta que estuve muy equivocado).
Estoy queriendo decir que
es la insatisfacción la que le da trabajo a la lengua,
pero no es malo sentirse realizado, de vez en cuando.
Hay que tomar estos versos "entre pinzas",
como de alguien que lucha contra el aplastamiento
de la contratapa de su propio libro.
Todo me lleva hasta allá:
hasta la orilla,
hasta la llama de la hornalla,
hasta la pócima:
Hasta la próxima página.
Suelto una oración
que llevo impresa en el lomo.
Me acerco a la conclusión,
tratando de que no me pese el hecho
que puedo terminar este texto
con un espacio en blanco.
Confío ciegamente en la edición.
Me entrego al proceso,
aferrado a este guionista.
¿Escribiré el último verso usando puntos suspensivos?
¡Puede ser una sorpresa!
¿De verdad me lo estoy preguntando?
Cuando me alcancen las palabras, otra vez,
lo estaré considerando...
Cuando me alcancen las palabras, otra vez,
lo estaré considerando...
Hay una frase que ya la dije en "el exorcismo". Por una desprolijidad mía, se volvió a usar, pero acá digamos que le doy un nuevo enfoque...