¡La falsedad es de los hombres!
¡La falsedad es de los vivos!
¡La falsedad de los poetas!
Son los que encubren el peligro
bajo un gran manto de extrañeza;
duermen en camas-guillotina,
¡no temen perder la cabeza!
Pintan de calma a los pronombres,
cosen al mundo con sus hilos…
¡Lo que más a ellos les fascina
es ir abriendo la madeja!