Una palabra más
y te convierto en verso.
Te lo advierto.
Y te callás.
Te vas
y te quedás
dormida,
pero no en silencio,
porque me dejás
tu eco
dibujando melodías
divertidas,
embebidas
de misterio,
con las que juego
este mediodía,
mientras espero
tener la suerte
de verte
y volverte
a escuchar.
A Pame y Bere.