No se mancha, no se gasta, no se aplasta,
no entra en mesetas, no se estanca,
no se quiebra, no congela,
más bien, eleva y renueva.
Embellece por dentro,
fortalece por dentro.
Aunque se marchita
si no se cultiva,
como una planta que brinda
frutas, flores y muchas más naturalezas,
a diario,
cuando se riega con constancia.
Sol, luna y planetas en la tierra,
parapente siempre ascendente,
corazón de calendario.