16.5.16

ANNATURA

La frescura innata
de sus verbos se fundía
con el aire, tan livianos,
tan sin cuerpo
como el polen; esparcidos
por el viento. De su sangre
nacen brotes
de literatura.

Y en la noche, la especie
los juntó en una sola imagen.

Lo inesperado. De repente
me invitaste a jugar un juego:
–Escribíme un verso–.
Y me entregué a las voces.

Nadé con los peces,
sembré los caminos,
hablé con los dioses,
noches y días,
hasta entender la vida
color escarlata.

Sensible mujer,
el verso y yo
te saludamos.


A Anna Laura,
la poeta transparente.