19.2.21

RESOÑAR

Volvé las horas del día hasta esta madrugada,
dijo el consejo:
Ponete cómodo,
cerrá los ojos,
y hacé un esfuerzo.
Cinco y cincuenta y cinco, marcaba.
Recuerdo…
Me veo… en otra casa, en otro barrio,
sentado en el piso,
acompañado,
charlando de algo,
diciendo…
cosas,
la verdad,
no sé qué se decía… 
pero fue una buena charla, 
estoy segurísimo de eso.
No sé cómo viajé hasta allá,
ni el porqué,
que lo hay,
debe haberlo.
Puedo decir
que se sintió muy real,
tanto,
que parecía cierto.
A partir de eso, pienso
si pudiera alguien convencerme 
de que en realidad no vengo de ahí,
que se trató de un sueño
y nada más.

Como en un sueño,
tampoco sé cómo llegué hasta acá,
pero acá estoy, escribiendo esto.
Capaz en un futuro sueñe
y haga el esfuerzo de revivir este preciso momento,
todavía no puedo saberlo.
Ya lo sabré.

Volviendo. Ya me estoy yendo.

Qué crueldad ese sueño,
por lo simplísimo, lo genuino, 
y por lo bello, 
y por lo bello. 


Poema atribuido al comienzo del ciclo de piscis, según también me dijeron.
A todos los sueños, a los que guardo y a los que no recuerdo. A mis sueños y a los ajenos. 
Mi consejo es dejar un registro personal de los sueños.