9.8.20

EL DESPEGUE

El tiempo no es más perverso que las dudas.
La extinción de un sol se debate si será más reparable que un humano tropezón.
La exploración fue suspendida por fuertes temporales.
El rumbo de estos aviones de papel, fue intervenido por el peso del humedecimiento, hasta el descenso.
Guardé un origami ajeno, que sigue en vuelo, y está bastante seco. Pero no sé si alcanzará para llevar dos pasajeros.

Anoche, una luna ya mordida, flotaba sobre una lamparita, desafiando la gravedad.
Alrededor, no había nada más.
Quiero aprender la lección
sobre el poder que proviene de lo incompleto,
para estar entero.

Quiero saber también
si le guardo más abrazos sansonianos,
más besos furtivos, pinchudos de bigote.
Quiero saber si podremos ruborizarnos más la vida.

Contemplo el escenario, que dejamos vacío al bajarnos,
para estudiarlo, desde las butacas, mientras tantas cosas pasan.
Yo no sé cuál será el próximo paso,
si habrá paso en falso,
donde aguantaremos, 
o si seremos remolcados 
por enjambres de aviones, 
ojalá más preparados
para romper con tantos patrones 
y saborear así, la sensación
de llegar al cielo, 
que hoy nos vio abollar el suelo.


A Mica.