Si pudiese traducir lo que dice el viento, a modo de subtítulo o de cuento, sé que apuntaría algo como esto:
“No intentes hablar por mí, te lo advierto... No hay manera de transcribir lo que tengo para decir.
Ningún pensamiento humano sobre el movimiento jamás pasará ni cerca del acto puro del IR.
Soy silbido del idioma incomprensible, empujón ineludible, fuerza invisible del sinlímite,
que escribe en el éter el sentido a seguir para moverse, finalmente, libres:
~Es por ahí~".