Si es cierto que existen momentos bisagras, será entonces que somos puertas.
Siguiendo el hilo de esta analogía, creo que
alguna vez
me quité esa madera de encima,
y estuve dispuesto a mover mi casa entera
la distancia que fuera,
lo más cerca, quizás en frente,
quizás pegado a su frente.
No esperaba que hiciera lo mismo,
simplemente me hubiese gustado
que me quisiera,
y que compartamos bienvenidas.
Este estadío es muy distinto,
lo único que ahora siento
es frío.
A Miral.