30.6.20

ESPERA

La espero, pese a que esperar implique tener que esperar. Aguardar como forma de querer. Y yo la quiero... aunque ya establecimos el carácter posesivo de ese dicho. Aún así, la quiero, (la quiero conmigo). Eso quiero.
Ya no me alcanza, hace rato que no me alcanza la palabra querer.
Todavía no le invento un nuevo término a este cariño, aunque no hace falta, y sé que me estoy haciendo el desentendido, porque tengo en claro cuál es la manera más certera de decirlo. Me contengo de decirlo ahora, justo antes de que se vaya, porque sería una crueldad tremenda decirle más en este momento. Además, no cambiaría los hechos... Pero la verdad es que no quiero que se vaya. Puede que sea mi egoísmo el que escribe estas palabras. O seré más bien yo mismo. 
Me cuesta admitir que me cuesta todo esto, pero lo estoy haciendo.
Le doy vueltas y vueltas a todo este asunto, hasta que al final lo acepto, porque desde hace tiempo me dijo que por estas fechas se iría de nuevo a Pergamino. Quisiera haber tenido la respuesta a este problema, para que se quedara cerca mío, para que se quede conmigo. Pero eso no estaría sucediendo. Quisiera... quisiera ser una trampa en la que ella quisiera caer, cuantas veces quiera. Y cuando quiera soltarse, yo soltarla, y esperarla de vuelta. Quisiera que no quiera soltarse. Quisiera tenerla a la par de mis ideas. Quisiera que en la impaciencia haya un lugar donde esperar por ella, hasta que aparezca.


A María Micaela Pérez (Miral).

SABOR A LEJOS

Agridulce, o semi-amargo.
Estoy hablando de lo desatinado
que fue ese último beso que nos dimos,
el día del "trámite bancario",
el día de tu cumpleaños.
Tenemos por costumbre
quedarnos con lo último.
Elijo recordarte en efecto,
en afecto,
por el momento siguiente a ese,
por ese apretón estrecho
de nuestros cuerpos, con los brazos,
que nos dimos ya abajo, en la calle,
antes de despedirnos,
de pedirnos que nos cuidáramos.
Me subí a la moto y me fui rápido,
sabiendo que me estabas mirando,
con tus mil cosas por hacer.
Pero de haber advertido en ese entonces
que esa sería la vez para despedirte 
antes de que viajes,
creería que hubiese cometido un ilícito, 
digno de una multa, por ir en contramano 
por esa calle de San Telmo.

Te extraño tanto y todavía ni te fuiste...
¡Que tengas un buen viaje!
De alguna forma, te estoy acompañando.


A Miral.