4.8.20

PLACEBO

Ya no me río tanto,
tanto,
cariño,
dame
el filo,
que me inyecto
el placebo
y no lo veo,
dale
que no miro
la jeringa,
con la morfina
del vacío inmediato,
vamos,
que se pierde el efecto,
si no olvido.

Recibo los gestos
ásperos, como un meteorito
en los párpados.

En el costal izquierdo,
me corre adrenalina,
la bombeo en poesía
y la escupo en el teclado,
para sanarme,
aún sabiendo
cuánto lamento
a la alegría,
que se va desvaneciendo
con la pila
de momentos.