Esa es la clave,
si lo consigo,
hoy más que antes.
Sigo temblando.
Tuve mucho miedo de ya no
volver de ese estado.
Estuve a unos pasos,
sobre el nivel del suelo.
Creí que sólo eran cuentos,
mitos callejeros,
que eso sólo pasaba en películas de terror,
pero no, no fue ficción,
lo sentí en carne propia;
estuve consciente,
y puedo contarlo.
Fui salvado por un hombre blanco,
uno de los pocos seres humanos
que podría sacarme de ese estado.
No se lo pregunté,
pero sé que él también tuvo miedo.
Fui apretado, fui electrocutado
y fui liberado,
por él.
Esta es una historia real.
Casi que me pierdo.
Siento que este personaje poco conocido,
que Vladimir fue puesto en mi camino.
Dijo que
fue algo más que el miedo,
y pude verlo materializado,
pasando por la pared,
sin cuerpo.
No deliré.
Recuerdo todo con claridad:
el fracaso de los métodos tradicionales,
y al final, las oraciones.
Las seguí como a un milagro,
y después lloré, ahí, recostado.
Contó hasta siete...
y todo pasó,
gradualmente,
atravesé
esa especie de shock,
de parálisis, de adormecimiento,
de eso otro.
Entendí que estuve detenido
entre la perdición, extraviado...
Ojalá haya aprendido algo y desde este momento
pueda remediarlo.