emociones,
estar juntos,
unas palabras lindas.
Construir una pirámide.
Amar con más de un corazón,
con todos los corazones.
Es lo único que nos vamos a llevar.
¡Lo único!
Por mi mamá. Poema a dúo.
Cómplices compases y suaves fricciones,
de las manos en la espalda.
Acariciarse sobre algodones, suena adorable.
Cubrirse y descubrirse.
Envolverse.
Los abrazos son envolventes,
y quienes les forman, vendrían a llamarse
"envolvedores".
Adoro a esos seres envolvedores,
abrazadores seriales,
que aparecen justo delante,
sin que se les llame,
que se avientan,
afrontando consecuencias,
preponderando por sobre todo, el gesto,
ese afecto palpable
que demuele ciertos límites tangibles.
El abrazo, sostengo, es un acto certero,
y hace contacto con otra parte más allá del cuerpo,
con algo más profundo y valedero,
con algo que está en el medio,
en medio de algo inexacto,
aunque perfecto:
(con el afecto).
"Abrazar para poder andar
y hacerse bien".
A esas personas que me abrazaron en estos días.
A mis hermanas y papá,
Nati, Pabli, Tía, Nati, Pame, Bri, Mati, Eddy,
(a la distancia), Fede, Sole, Isabel, Tizi, Nico, Agos, Fede, Bauti, Santy.
5ABR2021 14:05
Estos son los pasos para cocinar un exquisito plato,
antes de que se pudran… los comensales.
La gastronomía poética puede ser algo impresionante,
un acto tan visceral como infame.
Paso 1:
Tentar al comensal con una pisca de carisma y una esencia de inocencia.
Paso 2:
Subir la temperatura "a fuego lento", mientras tentamos al alimento.
Vamos a sazonar este encuentro con condimentos frescos,
de afecto y ternura, hasta conseguir el punto justo de amargor y dulzura.
Una vez conseguido esto,
Paso 3: Quemaremos los nervios, quitaremos los huesos,
machacaremos, picaremos, y nos meteremos de un salto, en aceite hirviendo.
Escuché por ahí que tenés una carne deliciosa…
¡Pero esperá un momento! No quiero asustarte,
estoy acá para brindarte entretenimiento! Insisto. Por favor, tomá asiento…
Mientras maceramos nuestra mezcla,
me gustaría que contestes una breve encuesta:
¿Te atreverías a quebrantar el silencio con tu masticar,
durante la siesta de un chacal?
¿Cuál crees que es la diferencia entre aceptar y tragar?
¿Traes tus cubiertos o te sentís a la intemperie?
¿Podrá esta poesía cruzarte a través de los dientes?
Puedo imaginarme tu cerebro y parece ser suave.
Escuché que tus ideas son crocantes…
¿Será verdad? ¿Podrías decirme qué es lo que pensás?
Paso 4: subirse a un plato, de inmediato.
Saboreo tu exquisitez en este momento,
y consigo el añorado título de chef, (de chef poético).
Paso 5:
Después de deleitar al paladar con el manjar,
limpiar la boca, por las comisuras, con alguna servilleta.
Pedir la cuenta. Y si gustó, tener la amabilidad de recomendar.
Por lo pronto, quisiera agradecerte
por haberte convertido en mi plato preferido,
en el plato principal de este poeta-restaurant!
Ahora me siento lleno y estoy satisfecho.
Este poema culinario fue hecho
¡para chuparse los dedos!
Esta receta y más, próximamente en mi primerísimo libro de cocina.
Este texto fue completado muchos años después de habérseme aparecido.
Si pudiese traducir lo que dice el viento, a modo de subtítulo o de cuento, sé que apuntaría algo como esto:
“No intentes hablar por mí, te lo advierto... No hay manera de transcribir lo que tengo para decir.
Ningún pensamiento humano sobre el movimiento jamás pasará ni cerca del acto puro del IR.
Soy silbido del idioma incomprensible, empujón ineludible, fuerza invisible del sinlímite,
que escribe en el éter el sentido a seguir para moverse, finalmente, libres:
~Es por ahí~".
Desconfío.
Desconfío de todo acto que no me haga dudar, de los que sucedieron y sucederán.
Desconfío de los momentos que me encuentran decidido.
Desconfío de mi almohada cuando no me da aviso de que ya sonó la alarma del despertador.
Desconfío hasta de la ciencia por ser tan concreta, aunque el hecho de desconfiar no quite que la admiro.
Desconfío de los dioses del Olimpo, porque no se muestran diariamente descontentes, descendiendo de los cielos, viniendo para hacerse unos cuántos buenos líos.
Desconfío de, quien creyente, en su fanatismo, pierde la habilidad especial de desconfiar.
Desconfío de los métodos educativos de las escuelas que enseñan siempre con los mismos libros.
Desconfío de todo ser vivo que no haya seguido el proceso evolutivo a través de los siglos hasta haber adquirido la capacidad de volar.*
Desconfío del fósforo ya usado, totalmente quemado que dejé horas y horas, apoyado en la mesada, después de encender la hornalla, porque no lo doy por extinguido, porque concibo la posibilidad de que en un descuido queme la casa, porque sé que todavía guarda, de alguna forma, no sé cómo, un fuego dormido.**
Desconfío del sentimiento tibio que por miedo, se queda en el medio, y por eso pierde el colorido.
Desconfío del gris en el sentimiento.
Desconfío del río cuando obedece a un único sentido, no como el mar, que lleva pero también trae. En el mar, un poco confío.
Desconfío de todo eso que no se puede tocar.
Desconfío de todo instrumento musical que nunca haya sonado conmigo, soñado conmigo.
Desconfío de toda persona que me genere una cuota de confianza.
Desconfío de los locos, y desconfío de mí mismo.
Desconfío hasta de las piedras, de las que se niegan a soltarse, hasta volverse arena.
Desconfío de la creencia de que el abismo no puede ser un lugar tranquilo.
Desconfío del regalo que no sea compartido,
y es por eso
que te obsequio
estas palabras
de alabanza
a la desconfianza.
En realidad no soy tan desconfiado como aparento, pero acepto que se pueda desconfiar también de eso, y es más, confío en que así sea.
Este poema trata acerca del poder de considerar las posibilidades. Siempre. En todo.
*Se podría decir que confío también en los mosquitos, al momento previo de tirarles Raid.
Por favor, vos, cuidate de los mosquitos, este verano.
**Quemar un fósforo completo, de una sola vez: Encender un fósforo, ponerlo horizontal, cuando pase la mitad, tomarlo del otro extremo, esperar a que se complete el acto del incendio. Cada vez que hagas eso, habrá poesía.