21.2.21

EL SALTO

Reúnanse, formen un círculo, 
herejes de cualquier época, 
acerquen sus manos, 
no se queden afuera. 
El miedo es ridículo, 
no teman, 
busquen, escuchen, emprendan, 
siempre habrá una hoguera cerca… 

El peligro es consecuencia de la irreverencia, 
pero se sobrelleva, 
y hasta se vuelve emblema, 
símbolo. 
Sucede una sinergia, 
nos envuelve una fuerza misteriosa, 
y está presente en toda nuestra historia. 

La controversia. 
De la rebeldía devienen los hitos, 
algunos de los más significativos, 
de hecho. 

De hechos 
es que estamos hechos. 
De incendios. 
Del árbol del mundo, 
somos sus leños.  
Eso veremos. 

Existen elementos 
que el fuego nunca ha de llevarse, 
la gloria
que no podrá nunca quemarse.

Más allá de las estrellas, 
de la materia,
de la memoria,
de la existencia,
hay una ronda, 
alrededor del fuego: 
¡saltemos!, 
mientras se pueda, 
todas las veces que se pueda. 

¡Crepitemos, 
siempre crepitemos!


A la memoria de Giordano Bruno,
astrónomo, filósofo, teólogo y poeta.
El 17 de febrero del año 1600, “el nolano” fue quemado vivo
por defender a toda costa, la razón por sobre las imposiciones de la época por parte de la iglesia católica.
Recomiendo leer el poema “a sus verdugos” de Abilio Manuel Guerra Junqueiro, mal atribuido al propio Nolano. La confusión histórica no hace menos valedero a este poema ni a la historia. 

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