trasmutar mi sal con su agua.
Visitar a la ola, que le encanta
este juego de insistir y escapar;
tan sutil, por seguir y llegar.
Aprender a firmar con pincel, al volver.
Aprender a descansar.
¿Será posible despertar,
bebiendo tragos desde la raíz?
Suena posible si nado más.
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