11.11.19

DIMENSIONADA

Un gran puño
presiona
todo mi cuerpo horizontal
sobre mi cama
con una fuerza imparable.
Sufro una embestida,
una paliza.
Siento sus nudillos
como yunques con espinas,
sobre mi pecho,
entre mis costillas.
No respiro
y me hunde,
como en nubes de azufre,
más y más densas,
hasta la asfixia.
Me confunde
tanto ensañamiento.
No puedo entender,
No puedo detener,
lo que no sé qué es.
Con vehemencia me sujeta,
me revolea al suelo,
me levanta en vuelo
como si fuera un muñeco.
Me desespero
y me mareo.
Golpeo en seco las paredes,
y le duele al cemento.
Me aprisiona
en una esquina a oscuras,
haciéndome dudar hasta de mis sombras,
que me abandonan,
(o se las queda entre sus huellas).
De repente,
un movimiento me devuelve la razón,
pero no lo festejo.
Recupero mi estatura,
mientras la figura me suelta
en un agujero,
y después se va
perdiendo
en el intento
de molerme hasta los huesos.
Y ahora
me empieza
a doler
la ausencia
de la anestesia,
de querer
o de pensar
fuera de escala,
aquel instante gigante
que/é me noqueó
sin saber
porque/é
no estaba a la altura.

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