Cuenta regresiva
de cientos a uno.
El vértigo. Las agujas
ya desarticuladas
nos ven andar,
cada hora, cada nota,
cada paso,
y despertamos.
Comenzar, de una vez
y para siempre
en un mismo instante:
Caminar las palabras
(o escribir los caminos)
con aire, con gracia;
en mil latidos,
de corazones
propios y ajenos:
conjuntos.
Traducir esa emoción,
contenida en ondas,
expandiéndose
en el viento sonoro
hasta alcanzarles.
-Tan perfecto…-.
Recibidos por el día,
la vuelta iba completándose.
La espera se desvaneció
en cada cambio,
donde las pasiones
se conducen.
Ha llegado el día.
Emocionarse,
improvisar, revivir
y construir un nuevo presente
tan ideal.
La primera verdad
es hoy y es ahora.
Éste es el lugar que imaginamos,
donde nadie nos alcanza.
Abrir el cielo
y emprender el viaje.
Hoy todo es nuestro.
¡Y vamos!
A Abril y Pentacromía.