9.8.25

EL CONDIMENTO DE DIOS

Es como si Dios hubiese dicho:
"Ahí anda,
endeudado, triste y confundido.
Capaz que se me fue la mano
cuando lo dejé acercarse a la fila del teatro
a tocar esta noche, sus canciones,
con este frío,
sabiendo que no llegaría a tocar para Abel Pintos.
Se está yendo totalmente desanimado...

¡Hay que sacudirlo, de inmediato!
No puedo verlo así, no lo resisto.
Le voy a poner algo de condimento.

Voy a hacer que,
media cuadra antes de llegar a su casa,
casualmente se encuentre 
con una persona
para que conversen,
y le confiese
que le gustaba una mujer de ese lugar,
la que ahí ya no trabaja desde hace un par de meses.
Que la respuesta sea una dura confirmación,
pero que igualmente 
la persona le encienda una esperanza,
invitando a probar suerte,
sugiriendo que pase un rato más tarde 
para preguntarle a alguien más.

Él se va a ir a su casa
para dejar descansar a la guitarra
y va a volver 
para ver qué pasa.

Él va a hacer como siempre:
va a saludar y después va a ocupar una mesa, 
ahí, metido en su celular.
Va a esperar que haya un momento,
tratando de averiguar 
pero eso no va a pasar, 
no hasta que ya se esté yendo.
Justo en la salida se va a cruzar con la jefa,
y va a blanquear 
que estuvo yendo cada semana
porque una persona le interesaba.
'Esa chica tan simpática,
la rubia bonita con cara de buena',
Va a pasar una tremenda vergüenza,
confesando que le hubiera gustado conocerla...
-¿A Mariana? ...¡A Mariana!

Que finalmente sepa
que su nombre es Mariana,

para que se alegre internamente,
pero solamente un breve momento,
porque a continuación, la encargada
le va a tirar con un balde de cemento, 
le va a insinuar que es una lástima
que él no haya tenido coraje,
que no se haya animado
cuando ella todavía estaba cerca,
y que, si se dio así 'es por algo',
y que así lo acepte, que lo deje como está.
Él va a saludar 
y se va a ir caminando despacio,
digiriendo ese agridulce, casi amargo,
pero apenas por unos cuantos pasos,
porque ahora va a tener un elemento,
va a creer que puede encontrarla.
Va a cruzar la puerta y los dedos,
no se va a sacar ni la campera,
se va a quedar de pie, envalentonado,
y va a buscarla, a la distancia.
Se va a sentir un poco ansioso,
mientras los nombres y las caras pasan.
Va a bajar y va a llegar casi hasta el fondo...
y la va a encontrar.
La va a encontrar.

Y la va a agregar enseguida,
sin titubear
y le va a hablar.
Le va a confesar su verdad
y va a esperar a que ella le conteste.

Todo eso, sucediendo de imprevisto 
en un contexto desastroso:
Él, endeudado, con estrés y aturdido,
pero ahora ilusionado".

Parece cruel, pero es interesante el giro.
Suele ser aburrido cuando es más de lo mismo.

"Veamos qué le parecen a la audiencia
las nuevas situaciones de nuestro dulce amigo.
A ver cómo resuelve cada acción.
Estoy convencido 
que va a ser divertido".


A Mariana.

No hay comentarios: