Oí en algún lado
que hay un lugar lejano,
desconocido, cercado,
donde nunca hemos llegado
ni siquiera a pensarlo,
algo así como un jardín imaginario
lleno de flores y regalos,
perfumado, iluminado:
perfectamente embelesado,
que es cuidado
por seres elevados
que poseen un don sagrado
en sus manos.
Lo están sembrando, regando,
arando: lo están preparando,
sin descanso.
Dicen que este lugar soñado
fue diseñado para algo.
Se dice también que nos están esperando.
Pero nada de esto pudo ser confirmado,
aunque algunos lo sospechamos.
Y por esto es que te estoy hablando,
que te lo estoy contando.
Y pese a que no los veamos
y no pueda comprobarlo,
sé que desde los campos,
aquellos artesanos
de brillo dorado
nos están saludando.
(Poema iluminado).
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