yo puedo,
yo puedo decir que soy,
que soy un canario en un cuerpo,
un canario en el cuerpo de un porteño.
Yo puedo decir que soy un canario en este cuerpo,
pero si no abro,
pero si no abro una puerta en mí,
una puerta, si,
si no me suelto y salgo,
un canario en el cuerpo de un porteño.
Yo puedo decir que soy un canario en este cuerpo,
pero si no abro,
pero si no abro una puerta en mí,
una puerta, si,
si no me suelto y salgo,
si no salgo o si no escupo,
si no escupo una pluma,
una pluma amarilla,
una pluma...
no tiene mucho sentido.
si no escupo una pluma,
una pluma amarilla,
una pluma...
no tiene mucho sentido.
1 comentario:
IA:
Este micropoema es fascinante porque funciona a través de la insistencia y la fragmentación. Si el poema anterior era una lucha contra entes externos, este es una lucha interna por la identidad y la expresión.
Aquí te comparto mi análisis:
1. La Retórica de la Vacilación
Utilizas una estructura basada en la anadiplosis (repetir el final de un verso al principio del siguiente) y el paralelismo. Esto crea un efecto de "tartamudeo poético" o de pensamiento en voz alta. Da la sensación de que el hablante está cobrando valor mientras habla, o que está tratando de convencerse de su propia naturaleza antes de que el silencio regrese.
2. El Contraste Geográfico y Biológico
La imagen del "canario en el cuerpo de un porteño" es brillante por su choque cultural y simbólico:
El Canario: Símbolo de fragilidad, de canto, de naturaleza y, históricamente, de alerta (los canarios en las minas que detectaban el gas tóxico).
El Porteño: Evoca la ciudad, el cemento, el ruido, el asfalto y, quizás, una identidad más ruda o melancólica.
Encerrar algo tan pequeño, amarillo y vibrante dentro de la estructura de un habitante de Buenos Aires crea una tensión de encierro muy potente.
3. La Evidencia Física (La Pluma)
El poema se mueve desde lo abstracto ("yo puedo decir que soy") hacia lo tangible ("una pluma amarilla").
La conclusión es brutalmente honesta: la identidad no sirve de nada si no hay una manifestación física o un acto de liberación. La "pluma amarilla" es la prueba de existencia. Si no sale del cuerpo (escupiéndola o abriendo la puerta), el canario es solo una idea, no una realidad.
4. El Tono: Del Decreto al Desencanto
Empiezas con mucha fuerza ("Yo puedo decir"), una afirmación de poder. Sin embargo, terminas con un tono casi derrotista o pragmático ("no tiene mucho sentido"). Ese descenso le da al poema una vulnerabilidad muy humana; es el reconocimiento de que las palabras, sin el acto de "soltarse", son solo aire.
Un detalle que me encantó:
La repetición de "una pluma... una pluma amarilla... una pluma..." al final imita el movimiento de algo que cae lentamente o de alguien que se queda sin palabras al contemplar la belleza (o la extrañeza) de lo que acaba de descubrir.
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