Paren. ¿Estamos del otro lado de provincia?
SEGURIDAD, SEGURIDAD, SEGURI-...
Esperen. ¿De qué lado estamos de la general paz?
De allá, siempre de allá.
Acá no pasó nada, siga, siga.
El problema
no es tanto del capital sino de la capital.
¡Qué estado más machista!
Las protestas y marchas se dan según la agenda política,
según los intereses de un puñado.
Los derechos humanos son moneda de cambio
y está todo demasiado devaluado.
Lo que pasa en el conurbano se queda en el conurbano.
Lo que pasa en el conurbano es culpa del estado.
¿Nacional o provincial? ¡Del que gobierna el contrario, claro!
Nadie se hace cargo
y yo no estoy diciendo esto,
pero me acuerdo cuando
en la pandemia nos volvieron rehenes
durante meses,
mientras a los presos los mandaban a la calle.
¡De no creerse!
Asesinarcos, inseguridealers, violadrones.
Vivían de fiesta,
pero para esa estábamos afuera.
¿Que no hay que quejarse
de la propia boleta?
¡El fanatismo es una mierda!
Trabá las puertas
y prendé las neuronas,
que hay una ladrona con tobillera electrónica
a la que la gente todavía ovaciona...
O son ignorantes o hipócritas,
no hay otra.
Fingen demencia,
votan en contra
de las reformas,
y después se enojan.
Parece joda
tanta ambivalencia.
Los de arriba, viven en Recoleta y dependen de F. Varela.
Los de abajo trabajan doble jornada, no tienen casa
y le sostienen la vela a dueños de hectáreas.
La doble cara
de una moneda falsa.
No sé ve la vara de lo tan baja.
Está enterrada con la esperanza,
debajo de las carencias
de la concurrencia.
Cortemos con la soberbia.
Es hora de empezar a reconocer.
¿Pero qué país es este que no veo cuál es?
He estado en las plazas
(de congreso y de mayo)
y hubo veces que fueron mayoría
las banderas palestinas por sobre la mía.
Vergüenza ajena.
Y aclaro que no hablo de esta última época.
Parece una moda
mirar para otro lado.
De esto que digo, me hago cargo.
¿Qué le hicieron a mi muchacho,
el que esperó crecer en un país dorado?
Porque estamos al horno y nos vivimos quemando,
pisando, comiendo, mordiendo
continuamente la banquina,
con el volante trabado hacia un lado
obligados, pasando repetidamente por la misma esquina,
pero Argentina siempre le encuentra la vuelta,
y eso a veces también me indigna,
porque la nave nunca va a perder su marcha,
aunque nos vivan pinchando,
una y otra vez, el tanque de nafta.
No te confundas,
al loco del presidente espero poder verlo con una camisa de fuerza, fuera de su cargo,
y a su hermana, presa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario