Aún escuchaba su voz y hoy la oigo sólo en los sueños.
Aniversarios que son difíciles cuando no traen ningún festejo.
Recuerdo cuando el silencio no era pesado ni un enemigo.
Me asusta algo más que el tiempo y es efecto que trae el olvido.
Si tengo algo que agradecerle a la fuente es por el acto de haberme traído.
Si tengo yo algún legado es haber sido nombrado su hijo.
Conservo algo de ese brillo y es el que guardo dentro del pecho,
es el sonido que yo contengo y que convierto en un nuevo eco.
A mi mamá.
Uno de esos aniversarios difíciles, cuando la voz desapareció,
pero no los consejos ni los latidos que todavía me siguen guiando.
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