17.1.25

COMPARTOCS

Hice una lista de trastornos obsesivos compulsivos personales,
simplemente como para decir algo, o capaz para exorcizar alguno. 
Y la lista es esta:

• No tolero que haya en la mesa algún cuchillo apuntándome directo:
Los veo y los muevo, o pido que lo hagan, pertenezcan a quien sea.
Es más incómodo, por ejemplo, cuando estoy comiendo una pizza 'de dorapa'
en Guerrín, en Banchero, o en algún lugar de esos 
y no conozco al resto de los comensales.
Pero igual, tengo que hacerlo,
o sino me muevo, como si no quedara otra.

• Detesto ver mi nombre escrito con la 'ele' en minúscula,
hay una parte de mí que lo considera una ofensa terrible. 
(Estoy exagerando para ver si esto les amedrenta).
Admito que a veces esto me hace mirar a esa gente como con lupa.

• Siempre tengo que estar bajo techo a las 00:00 horas.
Me veo a veces teniendo que esforzarme por cumplir con este asunto
cuando estoy en la calle, a la intemperie, o cuando estuve en el campo.
¿Capaz por eso es que vivo en microcentro?

Después de haber pasado una larga jornada fuera de casa,
• me tengo que bañar, automáticamente, apenas llego,
como si hubiese algo energético que tuviese que ser limpiado
con carácter de urgencia, para sentir que ya estoy en... otra frecuencia.

• Desconfío definitivamente de la gente que tiene perros salchicha.
Este sí es polémico y lo confirmo cada vez que lo menciono.
Pero, tarde o temprano esas personas, (si es que así puede llamarles),
me demuestran que están justificadas todas mis sospechas.

Una cuestión numerológica que tengo es que, al contar
• prefiero siempre que el resultado sea siempre múltiplo de tres.
Empezó como un juego pero se me quedó impregnado
y ahora no puedo evitarlo. (Gracias por hackearme el cerebro, Tesla...)

Ahora en serio.
Si bien son reales,
no dejan de ser sólo excentricidades.
Quizás los verdaderos tocs son otros.

Ordenándolos un poco, podría decir que,
dentro de la categoría "comprobaciones reiteradas", 
quizás suelo tener un asunto, -pero es bastante comprensible-. 
• Reviso hornallas, llaves, canillas y ventanas, cuando ya salí de casa.
Alguna vez he vuelto manejando a unos cuantos barrios de distancia 
sólo para asegurarme que había dejado el aire acondicionado apagado.
Esa fue una época de derroche de nafta.

Dentro de "acumulación", podría decirles 
• que tengo una pequeña colección de sombreros.
Pero es común tener algo y coleccionarlo, ¿no?
Aclaro que la mayoría han sido usados más de una vez.
Están todos expuestos y disponibles para ser usados,
pero casi siempre recaigo en los mismos.
Es que no todos los días hay un evento que coincida con lo que tengo,
como por ejemplo, un dress-code que demande un sombrero-ovni.

Reconozco que hay algo que me genera cierta "hipocondría",
cierto tema con la comida. Pero es otra cuestión justificada, y es que
• no como comidas que han sido quemadas.
Eso me lleva a estar mucho más atento en el rol de cocinero
para no tener que andar desperdiciando. Ese es el lado positivo.
Lo malo es que es incómodo tener que hacer la aclaración 
a tercer@s, ese pedido preventivo para evitar algún descontento.
Por ejemplo: ir a un bar y pedirme un tostado es un tema serio.

• Me gusta que las cosas tengan un "orden específico", un sentido.
Me encanta el orden, pero muchas veces también me adapto.
Capaz esa soltura la adopté por la métrica de mis versos.
(Y por el quilombo que a veces tengo en el depto).

Estoy aprendiendo a manejar ciertos puntos,
lo más que puedo. Yo creo que puedo.


*Otro de los quinchicientos borradores.
(Quinchicien es divisible por tres).

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