26.11.24

DOCTORA AMOR (ESCENA TEATRAL)

Foto: Male "Malenuchi" Ortiz,
durante el taller de Sol, haciendo una de las primeras pruebas de la escena,
que finalmente elegimos llevar a la muestra de fin de año.

En escena: Pablo Pappalardo (Luc),
Mariana Paz (Iari),
y la Dra. "amor" Gutiérrez (Wanni).
En la foto aparezco hablándole a la recepcionista (Nery).


(Intro: Suena la canción "Crickets sing for Anamaria", de Astrud Gilberto). La recepcionista de una obra social se encuentra al teléfono, contando un chisme.
Entra Mariana al consultorio, se acerca a recepción y se anuncia, indicando que tiene un turno con la obstetra. La recepcionista niega automáticamente diciendo que la obstetra que menciona está de vacaciones. Mariana dice que debe haber algún malentendido ya que tenía asignado el turno para ese día, que no puede ser un error suyo sino de quien se lo asignó. La recepcionista le dice que ella misma es la única que se encarga de asignar esos turnos. Clima tenso. De todos modos, la recepcionista le dice que hay una obstetra de turno que podría darle la atención. Mariana, un poco frustrada por la situación, lo acepta.
Mariana no tiene el "token" de acceso a la obra social, indicando que quien lo tiene es su marido Pablo, quien está a punto de llegar. Entra a la recepción, la doctora Gutiérrez, saluda a la recepcionista y se presenta amorosamente con Mariana. La doctora se ofrece a revisarla ante la negativa de la recepcionista que le dice que no la toque ya que todavía no está ingresada al sistema. La doctora Gutiérrez informa que preparará la sala para no perder tiempo hasta que llegue el marido (saliendo de escena).
Mariana llama, impaciente, a Pablo, diciendo que se tendría que haber organizado mejor, que estacione rápido y que se apure. Al rato llega Pablo, a las corridas, con cara de despistado, llegando un ramo de flores.

Pablo: ¡Hola vida, llegué!
Mariana: Ay Pablo, ¿por qué demoraste tanto, no aguantaba más. Pablo: Bueno, vida, vos quedate tranquila, y respirá hondo, que el cerebro necesita oxígeno para metabolizar la glucosa, que es su principal fuente de energía.
Mariana: ¿Te parece empezar con esas cosas? ¿Y esas flores?
Pablo: Estas flores son unas gardenias, unas flores oriundas de Asia central, te las traje porque simbolizan el compromiso y el amor puro en la pareja.
(Mariana hace una mueca de gusto pero después frunce la cara, de nuevo).
Mariana: Bueno, ahora pásale el token a la señora por favor.
Pablo: ya sé lo que te pasa, tranquila. ¿Sabías que el 50% de las pacientes obstétricas padecen de un trastorno neurológico debido a la ansiedad y el miedo, por el dolor del parto, en si?
Mariana: ¡Pablo!
Pablo: ¡Sisi, el token, ahí se lo doy!

Pablo saluda a la recepcionista. La recepcionista le pide el token. Pablo saca el celular e ingresa a la app. Tiene múltiples caracteres y no distingue si el último es un cero o la letra "o".
Recepcionista: ay, qué será, qué será.
Pablo: bueno, un cero.
Recepcionista: no, error.

Pablo vuelve a cargar la app. Tiene dificultades con la señal, camina por la sala. Mariana le pide que se apure y él se pone nervioso. Pablo genera un nuevo código y logra ingresar a la prestación.
La recepcionista indica que ya posee el nombre de la madre, pregunta el nombre del padre. Pablo se presenta (Pablo Pappalardo). La recepcionista le consulta el nombre con el que van a ingresar al bebé. Pablo toma una decisión de manera unilateral y dice que el bebé se va a llamar como su abuelo, Edgardo Pappalardo. Mariana escucha de lejos y se queja, entre fastidiada y resignada).
Pablo, contento, le pregunta a la recepcionista si es un lindo nombre y la recepcionista, de manera irónica le dice que es un nombre bellísimo, que si ella pudiera se llamaría de esa manera. Pablo no entiende la indirecta y sigue embobado de contento con su logro.
La recepcionista se ofrece a acompañar a Mariana a hacerse un estudio faltante y entran a una sala. Queda Pablo, quien se sienta, contento, a pensar en ese momento tan especial. Hasta que ingresa a la sala la doctora Gutiérrez.

Pablo: Ho-¡hola, a-mor!
Dra: ¡Pablo, mi amor! ¿Qué hacés acá?, ¡qué sorpresa!
Pablo: Q-qué sorpresa, eso digo yo. qué sorpresa te estoy dando, ¿no?
Dra: Si, una hermosa sorpresa. ¿Cómo llegaste hasta acá?
Pablo: Ehmm. Una vez vos... me dijiste que trabajabas acá, ¿te acordás?
Dra: Mmm, no. Estoy segura de que no, me acordaría muy bien si te hubiese dicho eso.
¿Y esas flores?
Pablo: ¿Estas flores? Las flores son... para... para un amigo que está internado acá.
Dra: ¿Para un amigo?
Pablo: Si, para un compañero de trabajo. Tuvo un accidente pobrecito, pisó un mouse y se quebró el peroné. Me pareció bien traerle... unas flores, viste.
Dra: Mirá vos. Bueno no importa. Vení, acercate. ¿No vas a darme un beso apasionado de los que a mí me gustan?
(La doctora se sienta encima de Pablo y lo acorrala en un abrazo).
Pablo: ¡No, no, acá no, no puedo! (La baja a su regazo, la sienta en el asiento que él ocupaba y él se sienta en la silla de al lado). Digo, no se puede por... ¡por los gérmenes! Está comprobado que el 28% de visitantes de los hospitales contraen alguna especie de gripe en las siguientes 72 hs después por el simple hecho de haber tenido esa exposición.
Dra: ¡Qué personaje lindo que sos! Bueno, no pasa nada. Lo dejamos para cuando estemos solos los dos, mejor. Decime una cosa. Sigue en pie la cena de este viernes en mi casa, ¿verdad?
Pablo: ¡Lo del viernes! Lo del viernes no, no va a poder ser, justo estoy con unas... cosas, y...

Vuelve Mariana a la recepción, acompañada de la recepcionista. Automáticamente, Mariana rompe fuente y se queda en el lugar.
Pablo: ¡Vida!
Mariana: ¡Pablo, ayudame que me caigo!
Pablo la sostiene y la ayuda torpemente a sentarse en el piso.
Pablo: ¡Doctora, reaccione, por favor, sea profesional!
Dra: ¡No me digas como tengo que hacer mi trabajo!
(Pablo saca una sábana esterilizada de su mochila que tenía preparada y se la da a la doctora, quien actúa en estado de confusión, enojo, shock, tristeza).
(Mariana entra en trabajo de parto en el piso de la recepción propia. La recepcionista se sienta en su computadora y no interviene en lo absoluto. Mariana grita, Pablo se hiperventila, y la doctora, llora).
Pablo: Parece como una impresora 3D... ¡Está naciendo, viene Edgardito!
(El bebé, finalmente, nace. La doctora lo sostiene y se lo da a Pablo para que le haga upa. Hay algo distintivo en la criatura que llama la atención. Es un momento de absoluta confusión).

Pablo: Vida… ¿q-qué está pasando?
Mariana: Vida, hay algo que tenés que saber…
Pablo: ¿Te parece? ¡Este bebé no es mío!
Mariana: No digas esas cosas.
Pablo: ¡Este bebé es negro! (Mariana hace gestos con las manos, Pablo pone caras, y la doctora Gutiérrez se ríe por lo bajo).
Recepcionista: Juju, al final este lunes no fue tan aburrido después de todo.

(Fin). Escrito por Nery, Iari, Wanni y yo. La pista de la cortina de apertura fue elegida por mí. Acá las pibas venían re perdidas con eso, jaja. Creo que quedó buena, quizás si seguía buscando hubiese encontrado otra que tenía en mente, pero igual gustó mucho.

No hay comentarios: