27.11.24

APARICIÓN: 27/11/2024

El grupo completo:
Nery, Athi, Agus, Santy, Caro, Male, Uli, Mili, Sol, Iari, Ivo, Wil, Valen y Wanni.
Foto: la amiga de Sol. 

📃
Este va a ser uno de esos posteos largos. Ya dije. Tomen asiento.
Estos son algunos detalles que hicieron a esta bella experiencia teatral:
Preparamos esta función en unos dos meses, aproximadamente, ensayando y craneando. Seis escenas en total, desconectadas entre si, con la intención simple de mostrar algo de nuestro repertorio.
Clase a clase fuimos creciendo, le pusimos ganas. El grupo en general mostraba avances, principalmente quienes se reuníanpor fuera del taller. Ese no fue el caso de de nuestra escena. Por cuestiones geográficas o de compromisos personales, se nos complicaba reunirnos, coincidir. También nos pasaba que nos dormíamos en los laureles, procastinando fuerte, sabiendo que era un proceso largo. Llegó la muestra y resulta que no nos juntamos ni un sola vez. Eso creo que fue lo que más me generaba ansiedad por la presentación. A mí me gusta probar antes de salir a mostrar. Cuando salgo a tocar como solista, así y todo me meto a probar en salas de ensayo para poder ajustar los shows lo mejor posible en la medida de lo posible, ya que es normal equivocarse. Y pasa que cuando son vari@s integrantes es más difícil y complejo el laburo de afianzarse.
Recién el día anterior a la muestra fue que el bebé quedó pintado. Tremendo.
Yo iba insistiendo pero con calma para no quema a nadie.
Las pibas estaban recontra cómodas. Por un lado me la bajaba eso, pero por otro lado estaba tranquilo con el empuje y el laburo en la trama que iba creciendo. Confiaba en el proceso silencioso que veníamos haciendo.

Durante las clases yo grababa los audios, de las pasadas y las devoluciones de la profe, que siempre apuntaba con mucha justeza. Creo que eso nos ordenó un montón a tod@s: realizamos cambios, revisamos conceptos, afirmamos diálogos.
Esa práctica de grabar audios lo abrí enseguida a todas las escenas, a cada grupo, y después ya se convirtió en un buen hábito que tuvo sus frutos. Hubo otras cosas también. Tomé ese rol en el grupo hasta el último momento.
Un dato de color: en una oportunidad, contamos con la presencia de un actor de cine profesional, el novio de Sol, (actor protagonista de la película argentina "la sociedad de la nieve"), que la reemplazó una de las últimas clases para no perder el envión. Fueloco, eso. Creo que eso también incentivó a que nos pongamos más las pilas. Había un alto nivel de cholulaje general del grupo.

El día de la presentación:
Teníamos algo más o menos listo, había que ver cómo respondíamos ante el público de un teatro lleno.
El teatro, El portón de Sánchez, cerca del Abasto.

Llegué unos minutos tarde, pero relajado. La idea de pisar otro escenario me tenía emocionado, contento.
Cuento con algo de experiencia en presentaciones, si se quiere, en escenarios, eso me daba una firmeza que me permitía estar más "chill". Pero no todo el mundo venía en la misma. Para una parte importante del grupo, era un debut. Me imagino ese momento, salir a compartir un trabajo con el arte por primera vez, las ganas, y los nervios. Había muchos nervios, lo reconocía en sus caras. Mi espíritu amiguero no los iba a dejar nunca tirados. Para empezar, llevé una buena petaca de whisky (aparece en una de las fotos de más abajo). El whisky generó cierto alivianamiento, creo, porque al rato andaban tod@s revoloteando por el espacio que teníamos atrás del escenario, dónde íbamos calentando.
Sol nos preparó un calentamiento recontra intenso y juro que nos dejó agotadísim@s. Todo iba conspirando.
Después de eso, la profe tuvo mucho laburo con la técnica, puesta escénica, sonido, iluminación.
Presté atención a quienes tenían dificultades para levantar el volumen de las voces a quienes Sol les remarcó ese punto. Cuando Sol se fue, me puse a practicar diálogos, a los gritos, parándonos en puntos alejados en el medio del ruido, hasta el punto de entender lo que estábamos diciendo. Un éxito.
También, yo les había anticipado por Whatsapp que iba a llevarles un ejercicio práctico de calentamiento vocal que uso casi a diario, por las mañanas. Se trató de unos palitos de helado, colocados entre los dientes a la altura de las muelas, mordiendo, mientras se repetían unos textos extraídos de varios textos muy usados para mejorar la modulación de la lengua para mejorar la pronunciación y la gesticulación de la cara. Uno de los pibes tenía una dificultad con eso desde las clases, por eso a él le había pasado esos consejos con mayor anticipación. Ese momento me llenó el corazón por estar colaborando tan activamente de una obra de teatro a punto de realizarse, dejando de lado cualquier ego, procurando que el grupo entero salga y dé lo mejor que tiene, para llegar al público entero.
Hablando de eso, de darlo todo, y volviendo al punto de que el grupo de Doctora amor dejó todo para último momento, ese mismo día decidimos que mi personaje, Pablo Pappalardo, podía llevar encima una sábana blanca para cubrir al bebé después del parto. Esa decisión me iba a costar un juego de sábanas blancas ya que el bebé iba a nacer "ensangrentado" como en cualquier parto. Iari usó unos productos con glicerina y colorantes, un invento casero.
¡Las entregué por amor al arte! Ya después me plantee cómo sería cuando las lleve al lavadero y le tenga que explicar a Xiao Yin que no cometí ningún asesinato o algo de eso. Parecían salidas de esa famosa escena del caballo, de la película de El padrino.
Llegó el momento, la presentación daba comienzo.
La sala estaba llena, aunque no podíamos verlo. Todo el elenco estaba atrás del escenario, con los vestuarios puestos, todo preparado.
Arranca la escena del departamento. Al poco tiempo de haber empezado, se escucha un ruido raro como desde la consola de sonido y un murmullo que al rato se disipó. Resulta, después nos enteramos, que hubo una problema técnico y casi se prende fuego la consola de sonido o de luces. La profe que estaba en esa área dijo después que fue un momento tenso, pero que no iba a dejar que algo parara la presentación. Tremendo. La escena siguió rodando y nunca dejaron de actuar. Desde el fondo movíamos los labios porque nos sabíamos los diálogos casi de memoria. Esos momentos de irnos mirando y anticipar los movimientos venideros fueron una confirmación de que sabíamos lo que estábamos haciendo. Había un grupo sólido.
Las escenas iban pasando. Llega nuestro turno. Mi personaje es el último en entrar: llego corriendo, re acelerado, con un ramo de flores, unas gardenias rojas. Las gardenias simbolizan el amor puro. Eso fue lo que le dije en escena a Iari. Pero siendo más concreto, las gardenias rojas (las que yo llevé) representan al amor secreto. Todo - estaba - calculado. Pablo es un personaje simpático pero bravo.
Mis datos científico - técnicos en momentos desubicados, el token, los impedimentos. Mi mujer y la recepcionista salen de escena y entra mi amante. Me sorprendo, hiperventilo y le miento. Momento parto. Entran de nuevo Mariana y la recepcionista y rompen bolsa, rompen el momento. La rompen toda. Gritos, llanto, miedo. El nacimiento. Edgardito es negro. Mi mujer intenta darme algún argumento. La recepcionista termina hablando por teléfono, sabiendo que tiene un buen chisme entre manos.
Aplausos. Salimos corriendo. Festejamos atrás, en silencio, content@s.
Una escena más, la de la temática del fuego, y terminamos. Salimos y formamos una línea a lo largo, en un abrazo y saludamos: ¡teatro!
Después nos cambiamos, ordenamos el despelote y salimos para encontrarnos con nuestro público cercano.
En mi caso, una de las personas que me vino a ver: una actriz, amiga de la mamá de una amiga, a quien conocí de casualidad en un bar hace más de un año, cuando me invitaron a tomar una birra. Esa tarde me propuso estudiar teatro y yo, lo empecé a considerar con más fuerza. Cuando la fui a ver este año a una obra suya (que me encantó por cierto), la encontré después en una mesa y le recordé la charla y la propuesta, y le dije que le había hecho caso y que estaba a punto de iniciarme en su terreno. Se puso contenta y yo también. Me dijo que quería ir a verme y la invité. En ese momento creamos un evento canon como artistas.
Las repercusiones fueron lindas. Llegaron algunos mensajes de que la obra en general gustó. Y sobre nuestra escena, que les causó mucha gracia, que les gustaron los giros de trama inesperados. Me quedo con eso, guardado. 

Estoy contento. Llegamos. Fue posible y lo disfrutamos.

¡Estoy muy agradecido por la oportunidad, por el trabajo que hicimos y que todo salió mejor de lo planeado!
¡Festejo el acto de llevar historias, de compartir el talento y la fantasía en la voz y en el cuerpo!

Ya veremos cómo continúa la obra de la vida. Por lo pronto, descansaremos.

Obra actuada:
DOCTORA AMOR.


Fotos: selfies en el camarín.
Luc: Off...

Pablo Pappalardo: On!

Foto: "Pablo Pappalardo". En esta foto pintada al óleo:
Nery: la recepcionista más jodida de toda la OS de Galeno,
e Iari: Mariana Paz, mi jermu, acunando a ¿mi hijo? Edgardito.
Las sábanas blancas son mías y no les pude sacar las manchas de sangre falsa.
Eso fue alguna venganza de Mariana, no me caben dudas, jajaja


Fotos instantáneas y whisky portátil. 
La petaca de whisky es mía.


Ejercicio práctico de calentamiento vocal.
¡L@s amé mucho, gracias por confiar!

Fin de obra. ¡Muchas noches y buenas gracias!
🎭

26.11.24

DOCTORA AMOR (ESCENA TEATRAL)

Foto: Male "Malenuchi" Ortiz,
durante el taller de Sol, haciendo una de las primeras pruebas de la escena,
que finalmente elegimos llevar a la muestra de fin de año.

En escena: Pablo Pappalardo (Luc),
Mariana Paz (Iari),
y la Dra. "amor" Gutiérrez (Wanni).
En la foto aparezco hablándole a la recepcionista (Nery).


(Intro: Suena la canción "Crickets sing for Anamaria", de Astrud Gilberto). La recepcionista de una obra social se encuentra al teléfono, contando un chisme.
Entra Mariana al consultorio, se acerca a recepción y se anuncia, indicando que tiene un turno con la obstetra. La recepcionista niega automáticamente diciendo que la obstetra que menciona está de vacaciones. Mariana dice que debe haber algún malentendido ya que tenía asignado el turno para ese día, que no puede ser un error suyo sino de quien se lo asignó. La recepcionista le dice que ella misma es la única que se encarga de asignar esos turnos. Clima tenso. De todos modos, la recepcionista le dice que hay una obstetra de turno que podría darle la atención. Mariana, un poco frustrada por la situación, lo acepta.
Mariana no tiene el "token" de acceso a la obra social, indicando que quien lo tiene es su marido Pablo, quien está a punto de llegar. Entra a la recepción, la doctora Gutiérrez, saluda a la recepcionista y se presenta amorosamente con Mariana. La doctora se ofrece a revisarla ante la negativa de la recepcionista que le dice que no la toque ya que todavía no está ingresada al sistema. La doctora Gutiérrez informa que preparará la sala para no perder tiempo hasta que llegue el marido (saliendo de escena).
Mariana llama, impaciente, a Pablo, diciendo que se tendría que haber organizado mejor, que estacione rápido y que se apure. Al rato llega Pablo, a las corridas, con cara de despistado, llegando un ramo de flores.

Pablo: ¡Hola vida, llegué!
Mariana: Ay Pablo, ¿por qué demoraste tanto, no aguantaba más. Pablo: Bueno, vida, vos quedate tranquila, y respirá hondo, que el cerebro necesita oxígeno para metabolizar la glucosa, que es su principal fuente de energía.
Mariana: ¿Te parece empezar con esas cosas? ¿Y esas flores?
Pablo: Estas flores son unas gardenias, unas flores oriundas de Asia central, te las traje porque simbolizan el compromiso y el amor puro en la pareja.
(Mariana hace una mueca de gusto pero después frunce la cara, de nuevo).
Mariana: Bueno, ahora pásale el token a la señora por favor.
Pablo: ya sé lo que te pasa, tranquila. ¿Sabías que el 50% de las pacientes obstétricas padecen de un trastorno neurológico debido a la ansiedad y el miedo, por el dolor del parto, en si?
Mariana: ¡Pablo!
Pablo: ¡Sisi, el token, ahí se lo doy!

Pablo saluda a la recepcionista. La recepcionista le pide el token. Pablo saca el celular e ingresa a la app. Tiene múltiples caracteres y no distingue si el último es un cero o la letra "o".
Recepcionista: ay, qué será, qué será.
Pablo: bueno, un cero.
Recepcionista: no, error.

Pablo vuelve a cargar la app. Tiene dificultades con la señal, camina por la sala. Mariana le pide que se apure y él se pone nervioso. Pablo genera un nuevo código y logra ingresar a la prestación.
La recepcionista indica que ya posee el nombre de la madre, pregunta el nombre del padre. Pablo se presenta (Pablo Pappalardo). La recepcionista le consulta el nombre con el que van a ingresar al bebé. Pablo toma una decisión de manera unilateral y dice que el bebé se va a llamar como su abuelo, Edgardo Pappalardo. Mariana escucha de lejos y se queja, entre fastidiada y resignada).
Pablo, contento, le pregunta a la recepcionista si es un lindo nombre y la recepcionista, de manera irónica le dice que es un nombre bellísimo, que si ella pudiera se llamaría de esa manera. Pablo no entiende la indirecta y sigue embobado de contento con su logro.
La recepcionista se ofrece a acompañar a Mariana a hacerse un estudio faltante y entran a una sala. Queda Pablo, quien se sienta, contento, a pensar en ese momento tan especial. Hasta que ingresa a la sala la doctora Gutiérrez.

Pablo: Ho-¡hola, a-mor!
Dra: ¡Pablo, mi amor! ¿Qué hacés acá?, ¡qué sorpresa!
Pablo: Q-qué sorpresa, eso digo yo. qué sorpresa te estoy dando, ¿no?
Dra: Si, una hermosa sorpresa. ¿Cómo llegaste hasta acá?
Pablo: Ehmm. Una vez vos... me dijiste que trabajabas acá, ¿te acordás?
Dra: Mmm, no. Estoy segura de que no, me acordaría muy bien si te hubiese dicho eso.
¿Y esas flores?
Pablo: ¿Estas flores? Las flores son... para... para un amigo que está internado acá.
Dra: ¿Para un amigo?
Pablo: Si, para un compañero de trabajo. Tuvo un accidente pobrecito, pisó un mouse y se quebró el peroné. Me pareció bien traerle... unas flores, viste.
Dra: Mirá vos. Bueno no importa. Vení, acercate. ¿No vas a darme un beso apasionado de los que a mí me gustan?
(La doctora se sienta encima de Pablo y lo acorrala en un abrazo).
Pablo: ¡No, no, acá no, no puedo! (La baja a su regazo, la sienta en el asiento que él ocupaba y él se sienta en la silla de al lado). Digo, no se puede por... ¡por los gérmenes! Está comprobado que el 28% de visitantes de los hospitales contraen alguna especie de gripe en las siguientes 72 hs después por el simple hecho de haber tenido esa exposición.
Dra: ¡Qué personaje lindo que sos! Bueno, no pasa nada. Lo dejamos para cuando estemos solos los dos, mejor. Decime una cosa. Sigue en pie la cena de este viernes en mi casa, ¿verdad?
Pablo: ¡Lo del viernes! Lo del viernes no, no va a poder ser, justo estoy con unas... cosas, y...

Vuelve Mariana a la recepción, acompañada de la recepcionista. Automáticamente, Mariana rompe fuente y se queda en el lugar.
Pablo: ¡Vida!
Mariana: ¡Pablo, ayudame que me caigo!
Pablo la sostiene y la ayuda torpemente a sentarse en el piso.
Pablo: ¡Doctora, reaccione, por favor, sea profesional!
Dra: ¡No me digas como tengo que hacer mi trabajo!
(Pablo saca una sábana esterilizada de su mochila que tenía preparada y se la da a la doctora, quien actúa en estado de confusión, enojo, shock, tristeza).
(Mariana entra en trabajo de parto en el piso de la recepción propia. La recepcionista se sienta en su computadora y no interviene en lo absoluto. Mariana grita, Pablo se hiperventila, y la doctora, llora).
Pablo: Parece como una impresora 3D... ¡Está naciendo, viene Edgardito!
(El bebé, finalmente, nace. La doctora lo sostiene y se lo da a Pablo para que le haga upa. Hay algo distintivo en la criatura que llama la atención. Es un momento de absoluta confusión).

Pablo: Vida… ¿q-qué está pasando?
Mariana: Vida, hay algo que tenés que saber…
Pablo: ¿Te parece? ¡Este bebé no es mío!
Mariana: No digas esas cosas.
Pablo: ¡Este bebé es negro! (Mariana hace gestos con las manos, Pablo pone caras, y la doctora Gutiérrez se ríe por lo bajo).
Recepcionista: Juju, al final este lunes no fue tan aburrido después de todo.

(Fin). Escrito por Nery, Iari, Wanni y yo. La pista de la cortina de apertura fue elegida por mí. Acá las pibas venían re perdidas con eso, jaja. Creo que quedó buena, quizás si seguía buscando hubiese encontrado otra que tenía en mente, pero igual gustó mucho.

12.11.24

HADESA (CIERTOS ECOS)

Había otro plan,
no lo supimos hasta que ya estuvo cumplido.
Había un propósito distinto al de los dos.

11/11, nos vimos.
La patente que me señaló, del auto estacionado,
(3 números idénticos, consecutivos),
el mensaje que dejaron en su maceta, más temprano,
la altura de la v1v1enda en la que nos detuv1mos un breve 1nstante.
Aparecieron ciertos signos. Los números marcaban una especie de sendero.
Parecían
generarse
ecos.
Frenamos casualmente en un puesto de libros que tenía una mesa en la vereda.
Y los abrimos.
Nos leímos poemas de manera casual.
Recibí un mensaje de "mi amigo, ese santo griego",
que se encontraba solitario, perpendicular al resto.
Ella eligió un libro amarillo, y se lo dí como obsequio.
Charlamos, nos quedamos un momento y después nos despedimos.
Habíamos quedado en vernos, la misma noche, más tarde,
pero eso no pasó.
Necesité descansar todo un día para entender lo que había sucedido.
La situación fue tan sorpresiva que quizás no.
Quizás fue alguno de los títulos que la interpeló,
en el momento en que su voz se volvió diferente,
cuando encarnó de repente a esa 'carta de tarot',
diciéndome además que ella no tenía el control.
En el transcurso en el que yo me iba a mi casa,
ella escribió un poema de la muerte, dictado por la muerte.
Esa parte de la charla digital me sacudió tan fuerte,
que aún estando solo y encerrado,
las puertas dentro se me abrían solas, por el viento;
y en mi mente,
sentí terror,
y el shock,
cuando me habló de una conexión nuestra,
(que sí existió),
pero en ese contexto la charla era demasiado siniestra
como para ponerme a sacar cuentas.
Comprendí el asunto de su anterior muerte
y la manera de comprenderla...
pero eso tuvo secuelas.
Al atravesar su historia, también tocó mi trauma y eso me afectó demasiado,
a poco de conocerla.
Mi imposibilidad estuvo en no hacer pie en aquella charla
y la suya de no notar que algo me estaba pasando.
Ella se reía de mi consternación.
Ese propósito avalaba 
cada cosa que pasó,
y era inevitable,
como una lección que tenía que pasar
y no
podía
esperar.
Un 'memento mori' personalizado,
como una especie de regalo.
Eso fue lo más valioso que pude rescatarle.
Y si, nos estamos muriendo,
y yo ya sabía que es el miedo
tan o más movilizador que cualquier otro motor,
pero así y todo, lamento mucho todo esto.
Lamento creo, que por un momento
creí que habría otros encuentros esperados.
Pero ahora es parte del pasado,
tal y como me marca mi maestro:
No se puede mirar atrás.
Ojalá de verdad haya tenido un sentido toda esta secuencia.
Ojalá, a pesar de tremendo desencuentro,
deseo
que haya flores en su vivero
que le reflejen pétalos en su frente,
(sé que habita en ella ese talento).
Esto es todo lo bueno que puedo expresar,
de esta pasada por este portal de experiencia.


A Leila.
Escribí esto para darle un cierre simbólico a algo que supo significarme, en pos de sumar algo que sea verdaderamente valedero. 
La conocí personalmente una tarde despejada, en su vivero. Días antes veníamos coordinando el encargo de una planta para mi oficina. Yo buscaba refrescar ese espacio, quería una renovación.
Me movilizó que haya tantas coincidencias, el gusto por los detalles, la personalidad pintoresca y amable, el lado teatral y poeta, que nos sintiéramos un poco de otro planeta y la predilección por los sombreros.
Antes de salir por primera vez, me había preguntado si nos conocíamos de antes. Había una insistencia extraña y misteriosa con eso y creo que no pudimos deducirlo.
También me repitió más de una vez si recordaba haber escuchado "cierta frase", (una frase de Séneca). 
Dos días después del que sería nuestro último encuentro, esas mismas palabras fueron dichas por la profe Sol en mi clase de teatro.
Algo que me gustó mucho de conocer a Leila, algo puntual, fue cuando supimos coincidimos en un código común, al elegir decirnos una mentira previa a contarnos la verdad de algún asunto, averiguando primero qué podíamos inventar, eso me divirtió mucho.
Me explayo en este encuentro porque fue todo un hallazgo dar con alguien que me logró estimular, saliendo de lugares comunes, más allá de esas personas que no me inspiraron demasiado, de relaciones más duraderas pero truncas, de romances clandestinos y otros desacuerdos geográficos. 

A raíz de esto, como balance, me perdono por haberme desarmado, y confío en quien puedo ser, en lo que puedo hacer, en mi buena fe, mi sensibilidad, mí fortaleza y mi transparencia. Me nutro y hago lo necesario para mantenerme en equilibrio y afianzarme, aún en esta época. 
Reconozco que esta situación me golpeó, y aunque un poco reniego de eso, creo que puedo entender que fue algo que en algún punto, estaba necesitando. La vida es un misterio que, sin prisa pero sin pausa, estoy recorriendo, todos los días.

9.11.24

LUSTRES

Nos salimos del libreto
y terminamos a los besos, tirados en el piso,
por las calles de San Telmo.*
Es que alguien había puesto una botella de vino en el medio...
y bueno, la bebimos,
la tomamos por completo, en el acto.
(Podría decirse que eso sí estaba guionado).
Brindamos hasta el punto en que nos desinhibimos,
chocando nuestros vidrios, pero sin rompernos demasiado.
Aunque un mantel resultó manchado por este encuentro.
Estando allá en lo alto, en ese balconcito,
hubo un momento preciso que me hizo querer grabarlo:
Cuando ella se quedó mirando hacia un costado,
mientras sus ojos fulguraban, como "lustrados"*...
Lo aprecié como si fuese una postal o un cuadro.

El encuentro entre seres creativos es una tarea de riesgo,
eso lo tengo muy en claro.
Confieso que jamás había salido con alguien que pudiese fingir tantos desmayos (ja).
Por momentos yo hice de pulpo, o de arquero,
teniendo que agarrarla con todos los brazos para no caernos ambos,
para no terminar con los baleros partidos, digamos.
También fue divertido despegarla del suelo:
levantándola varias veces como si fuese un trofeo o un vaso con hielo,
el que bebí por todos sus lados.
Conversamos de nuestros contratos
y en muchas cosas estuvimos de acuerdo.
Caminé por su barrio, vestido con zapatos y sombrero, y no sentí tanto miedo.
(Hay algo en esta frase que es tan exacto como poético).
La vi irse a su casa mientras yo cruzaba Entre Ríos,
después me subí a un taxi y al final me quedé dormido.
Mucha gente salió anoche por La noche de los museos;
parte de ese público se encontró, sin buscarlo,
con una obra de teatro callejero*,
improvisado y de bajo presupuesto,
pero así y todo con una buena cuota de profesionalismo.

Agradezco a la producción, iluminadores y
a tan excelentes escritores,
por permitirme ser parte del elenco,
(aunque me hayan dicho que soy un actor de reparto*).
Así y todo,
disfruté de la oportunidad que me dieron.
¡Sepan que voy a seguir intentando*!
*Sonido de aplausos*


A Leila.

*En el lugar preciso en el que nos tiramos al piso ya estábamos fuera de San Telmo, pero había que rimar.
*Lustrados, como hechos lustro. Creo que no existe esa definición. El título del poema contiene la palabra tres porque en un momento, fui advertido de una patente de auto que tenía el triple tres.
*Referencia al vino Perro Callejero que pedimos.
*Supuestamente soy un extra...
*Aparentemente "intentar" es una palabra que digo mucho. No me había dado cuenta de eso, pero tiene sentido, creo que me identifica bastante, la verdad.