(la resaca)
y me tira
la careta
de la vida,
y ya sin diplomacia,
busco agarrarme a las piñas.
Sin querer seguí el consejo,
pero el de Charly García.
Lo entendí el revés.
Con la lucidez que me queda,
voy a escupirme las heridas.
sin una justificación idiota
para el deseo suicida,
de consumirme
en la calle.
Hay un cable en corto, haciéndome chispas.
La llovizna no me alcanzó a mojar las suelas.
Reconozco que cuento con la suerte
de los niños,
los borrachos
y los locos,
desde siempre,
de eso soy consciente.
¡Si no me morí ni cuando cerré los ojos!...
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