detrás
de alguno de estos edificios,
detrás
de la atmósfera enrarecida.
Me doy cuenta
que el universo debe estar lleno de cometas,
algunos
bailando, dibujando pistas,
aunque desde esta perspectiva no se perciban.
Pero por más que no lo parezca,
hoy no me interesan
todos esos hitos, ni el cuerpo celeste al que hago referencia,
aunque sólo se haga visible por esta fecha,
y vuelva por acá dentro de miles y miles de años.
¿Qué puedo decir?,
si cuando levanto la vista,
no veo nada
más
que
una
sonrisa
la de una estrella,
diferente,
aunque igual de viajera,
y bastante lejana.
Pero la distingo, logro distinguirla y sé que es ella.
Le mando una caricia
y después me marcho,
por
el
espacio,
por
el
tiempo,
indeterminado
hasta
perder m e
d e
v i
s t
a.
A Miral.
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