30.5.20

INFINISTASÍA

Cuando empieza una buena fantasía,
sólo se puede seguirla,
por más avisos que pongan,
por más señales de advertencias.
La inventiva, en esencia,
no entiende de normas,
simplemente sigue,
sigue,
hasta que vuela.

Un símbolo antiguo brilla en el pecho.
Es meterse al pantano y rescatar al caballo blanco.
Jueces esfinge imparten su consejo.
Seres encaminados
por un animal volador de escamas brillantes,
con cara gigante, peludo y parlante.

En el corazón del niño interior reside todo el valor.
Dame un nuevo nombre,
confío en vos.
Deseá algo con todas tus fuerzas,
¡y deciteló!
No podemos dejar que este mundo desaparezca.

Si yo cuento esto,
y si vos contás esto,
será posible entonces
que esta historia
en verdad
pueda nunca tener un fin...


A "La historia sin fin".
Leí en algún lado que se cumplía alguna clase de aniversario y me pareció un buen plan verla hoy.
Recuerdo, hace muchísimos años, haber visto esa película, pero no así, su trama.
Debe haber sido de las primeras ficciones con las que conecté en la infancia, por "las fotos que guardaba en los ojos".
Ahora, ya mayor, habiéndola vuelto a ver, me gusta pensar que podría haber alguna conexión entre esta película y mi manera de escribir. Es posible que de alguna manera me haya influenciado, sabiendo que ¡acá estoy!, creando, creativando, 
inventando situaciones, viajes con peligros, vuelos aventureros, con el no-fin de llegar HASTA VOS, que estás ahí. De eso se trata, queride lector. Te recomiendo ver esta película, o volverla a ver. Yo me recomiendo leer el libro en algún momento.
Este es un traspaso de bandera: de Atreyu a Bastian, de Bastian a mí, y de mí a vos.
¡Te abrazo, seas quién seas! Cromatista.

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