El desenfreno. Alfabeto, gana.*
La onda Schumann me habla, me canta,
me agita o me amansa.
Collar de ajos para la fiesta en lo de Drácula.
¡Al final, yo les morderé el cuello!
Compilado completo, grandes éxitos,
demos
lo que todavía no tenemos,
¡los anillos de Saturno, empeñemos!
Pasemos por el agujero hasta llegar al alhajero negro.
Después, diseminemos atentados nocturnos
junto a mis queridos vampiros veganos: Les presento.
En conjunto, trazaremos la estratagema para dominar el mundo…
o pereceremos en el intento, en lo inexacto, ante el alba.
Hoy hazme caso. Haceme caso, creeme si te digo
¡que carcomeremos hasta el último gramo de cielo,
de fama!
¡A las flamas mismas quemaremos!
Desnivelaremos volcanes,
mezclándolos con grandes masas de agua, en el aire.
Incorporaremos el efecto primitivo
y brindaremos con el líquido de nuestras venas dentelladas:
¡Las copas de la victoria aplastan como moscas a quienes dudan!
Los estigmas desatan los amarres de las barcas.
Las heridas se hamacan en el parque y después se marchan.
La frecuencias musicalizan la velada en esta especie de castillo,
invitando al murmullo del siglo, (al murmullo del siglo).
Traduciremos la armonía en gritos, en quejidos, en gemidos,
nítidos, nada tímidos.
Heme acá, siendo un compendio de mañas.
Escandalosos colores me encarnan.
Plato fuerte, terrorismo a la carta.
Leyendas de lo eterno, me tientan.
Leyendo con linternas, me encuentro,
exorcizando a una figura vampirezca, parecida a mí.
Me salgo de mi cuerpo y me enfrento. Le enfrento. Me enfrenta.
¡Está acá!
No existe una estaca que me impida estar acá.
No alcanza una muerte para apagar tanta vida.
No alcanza una sola cima para saciar a esta montaña.
La escarlata no se esconde en las válvulas.
Mis dedos son sueños.
Los sueños son ecos.
Los ecos son dueños del sonido primero.
Filosos colmillos, acuchillan,
fichas chillan en los bolsillos,
y los brillos guillotinan en la luna llena.
Abundan, cercanas, arcanas criaturas.
Las ondas del planeta dan compás al frenesí,
a este motín sin fin, ¡hambriento de versos espantosos!
Como no pude elegir un sólo título, me pareció bien ponerlos todos, unidos...
*Alpha, Beta, Gamma.
1 comentario:
La primera estrofa está para leerla en voz alta. Te articula toda la boca con cadencias de vocales abiertas y cerradas que terminan en esa mordida. "invitando al murmullo del siglo, (al murmullo del siglo)" #THATPARÉNTSIS QUÉ ECO.
Es nuevo eso del vampiro que estás haciendo (acabo de escuchar una charla de Mariana Enríquez en la que durante un ratito estuvo hablando de la historia de vampiros en la literatura y cómo fue evolucionando). El vampiro siempre fue el otro, el peligro que viene de afuera, asociado a enfemedades en el siglo pasado y a otros miedos (miedo distinto según la época, decía Mariana). Acá estás diciendo de ir a besarle el cuello (decís "morderé", pero ya sabemos lo erótico que hay en eso). Y después la otra cosa que hacés, el vampiro que también es parte de unx mismx, pero que no se puede matar con una estaca porque no existe una que pueda hacerlo. Encima es vegano. O sea, no es un otro enemigo y encima es parte de unx y por su veganismo (desde lo que yo entiendo al respecto) entiende a las especies animales como comunidad y hay un yo, hay un nosotros que tiene consecuencias interesantes: este vampiro es ultraanticapitalista.
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